miércoles, 17 de junio de 2009

La escritura según Salvador

Con motivo de la celebración de la feria medieval en un pueblo cercano, el señor Salvador, procedente de Altafulla(Tarragona), ha tenido la gentileza no sólo de mostrarnos parte ínfima de su museo particular, si no que me ha regalado un tiempo que a su lado es de oro puro; dándome explicación pormenorizada de todo lo que mis ojos veían.
Salvador es una persona que desborda humanidad, me reconoce inmediatamente como uno de los suyos cuando exclama: "Esto sólo le interesa a cuatro sonaos como tú y yo", y me hace un gesto, que yo he hecho muchas veces: sacude las manos en alto encogiendo los hombros con semblante escéptico. Como diciendo: yo voy a la mía, respetando a los demás, pero en definitiva a mi tema.
Más tarde se revela como persona respetuosísima con la actitud ajena, pero siempre desde la felicidad que le procura el dedicarse a lo que a él más le gusta: "Si me dejan-dice socarrón-viviré 150 años".

La Litografía

Veremos ahora dos piedras litográficas, éste sistema de impresión en desuso, supuso en su día un gran avance: teniendo por base una determinada piedra caliza, no precisa de grabado alguno para imprimir, aunque debería decirse "estampar" propiamente.
La matriz es totalmente lisa, y puede escribirse o dibujarse en ella con un lápiz o pluma; se verifica la impresión por un proceso químico llamado acidulación, descubierto por el tipógrafo alemán Alois Senefelder(1771-1834).
Para "borrar" la piedra, se frotan dos de similares medidas con agua y un abrasivo, quedándonos en blanco otra vez. Es menester una piedra para cada tinta, en el caso del color, por lo que hay que estampar varias veces el mismo papel.

Éstas dos piedras de unos 25 kilos, llevan escritas sendas partituras con su letra, obviamente se han dibujado a mano y "del revés".


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La Estereotipia


Anterior en el tiempo a la litografía, la estereotipia procede a imprimir con plancha de plomo. En éste caso hay que grabar la matriz. Para ello existen una serie de percutores, cuya punta es un caracter de escritura, o una nota musical, o una llave, etc. Con un pequeño martillo, grabamos la plancha al incidir en ella con el percutor, hay que escribir del revés también, y en el plomo no se borra tan fácil.
En la imagen vemos varios percutores en su soporte, percutores de llaves musicales, una escobilla de limpieza, punzones y parte de una plancha donde se ha grabado una partitura con letra incluida bajo el pentagrama:


Más punzones para el grabado de la plancha:


Aquí podemos ver el minucioso trabajo en la página terminada:


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La escritura con pluma

Antes que todo lo anterior, existió la escritura de pluma y tintero, ésta colección de plumillas tiene curiosos ejemplares:

Ésta es una plumilla para trazar pentagramas, (nunca vi nada igual):

Éstas son unas delicadísimas plumillas de cristal, están sobre un papel secante, socorro de estudiantes en aquel tiempo, pues servía de corrector o paliaba excesos de tinta:

Ésta artística plumilla, que reproduce una mano con el índice levantado, fue un hallazgo casual mientras restauraba un escritorio antiguo; no se aventura Salvador a darle una edad:

Entre éstas plumillas metálicas destaca la fila superior que agrupa varias de punta plana o circular, son plumillas para escribir en "redondilla", un tipo de fuente que requiere gran habilidad para su trazo:

Para disponer de tinta sin acudir al comercio, no sólo negra si no de varios colores, tenemos las fórmulas en éstas revistas que tienen más de cien años:

Una de las tintas más comunes se elabora a partir de la moltura de las agallas del roble; dicha agalla se forma por la picadura de un insecto en su corteza, la tinta es de color marrón:

Aquí podemos ver un pequeño cuaderno del año 1851, se dan en él lecciones caligráficas, así como técnicas para hacernos nuestra propia pluma, Salvador dice que las de oca son las mejores:

A éste hombre nadie le tiene que explicar lo que es un pergamino, puesto que se lo fabrica él mismo. En primer término vemos uno de conejo, sobre él, uno de cordero, y al lado uno de jabalí que conserva los agujeros de las postas. Los agujeros, me asegura Salvador, no son problema alguno, mostrándome códices que los contienen en sus páginas. Ello es debido al alto precio del pergamino desde siempre, pues su obtención es muy trabajosa. Son muchas horas de raer la piel para obtener tan fina lámina.

Hasta de la piel de un avestruz se obtiene el pergamino:

El escritorio medieval, está compuesto de un pequeño atril donde se insertan uno o varios cuernos de vaca para sostener las plumas. En la imagen vemos primero las reglas, que son simples listones pulidos sin marca alguna, solamente sirven de guía para escribir recto; a su lado están los borradores, compuestos de mango de hueso y cuchilla, ya que el pergamino no se "borra", sino que se "rasca". A su lado vemos unos pequeños estiletes de hueso, fortísimos, son para taladrar y coser los pergaminos. Vemos una pluma de oca y varias de bambú de distintas medidas, así como los tinteros de cristal. Nótese como todas las plumas han sido probadas.
Me muestra Salvador varias imágenes medievales donde se ve el monje tratando con el vendedor de pergamino. En otras se reproduce la imagen del monje escribiendo, con todos los útiles que vemos aquí.

Aquí vemos el pergamino cortado y listo para escribir en él. Debajo, lo que parecen punzones, son dos lápices de hueso con mina de plomo, pues con plomo se escribe también sobre el pergamino, dando un trazo gris.

Me explica Salvador que tiene en mente reproducir una página como las de los códices antiguos; tiene al parecer un amigo que se atreve a escribir en redondilla.
Tendría dicha reproducción su miniatura con reflejos dorados. Resultantes de aplicar el "pan de oro", una finísima lámina de dicho metal que se aplica en el pergamino con unas pequeñas espátulas arqueadas que no aparecen en las fotos, y que parecen estar hechas de concha.

Me despido con un apretón de manos, dándole las gracias por sus precisas explicaciones. Me emplaza él a su vez a que visite su museo si voy a Altafulla en alguna ocasión. La verdad es que me he quedado con la miel en los labios, por otro lado, los atractivos culturales de dicho pueblo son de gran peso específico.
Y cuenta en su término con un patrimonio biológico impresionante, compuesto por varios árboles monumentales de gran belleza.

En una próxima entrada, veremos otra faceta de ésta persona de gran humanidad y agradable conversación, a la que reconozco como alma gemela, pues como yo, se interesa por cosas que ya no importan a nadie.

3 comentarios:

Manuel Trujillo Berges dijo...

Envíale un saludo de mi parte a Salvador, de parte de otro "sonao" que se interesa por cosas que ya no importan a nadie. Me recuerda mucho a un amigo y pariente, fallecido hace varios años, al que muchos trataban de loco, y ya quisieran tener los conocimientos que el amigo Luis (pues ese era su nombre) atesoraba... Si la envidia fuera tiña...

Baruk dijo...

Hola!

que entrada tan interesante y tan bien expuesta!

Me gustan estos trabajos artesanales, tienen ese sabor a lo auténtico que tanto escasea hoy en día. Encontrar a alguien que crea con sus manos, que conserva aunque sea de manera infima una tradición heredada es un soplo de esperanza hacia la conservación de la Verdad.

La Verdad, que no hay nada perenne bajo el sol y que el unico placer es la experimentación de dar forma a la idea.

Bueno que me enrrollo y os lío!!!!

Un saludo Rivi, a mejorar y felicidades a Salvador

Riviere dijo...

Espero y deseo verlo en persona pronto,es realmente autodidacta y artesano;vaya,que se implica.
Las fotos no son muy lucidas porque nos liamos a hablar...y en fin...Pero si le visito ya haré algo más exhaustivo,y le daré noticias de quien no conoce...

Gracias por vuestros comentarios.

Saludos.