lunes, 6 de julio de 2009

Ningún niño

Hace pocos años, se construyó un parque infantil en el llamado "Camino Natural del Sifón de Albelda"(Huesca). Un camino, que se adecentó y señalizó con exquisito gusto.S e habilitaron zonas de descanso y se revitalizó su recorrido notablemente.



El parque, ubicado junto a una curva del canal de Aragón y Cataluña, lo visitaba con relativa frecuencia, que esto conlleva el tener hijos.
Su diseño sencillo, con distracciones para grandes y pequeños, con varios aparatos para la práctica del deporte; todo esto, junto a la tranquilidad del lugar eran ideales: sin coches, en plena naturaleza,c on agua y sombra.
Ésta es una imagen obtenida de la constructora que acometió el proyecto, mostrando el parque recién terminado:



Años más tarde, ya sin niño alguno que distraer, he seguido visitando el parque, solitario las más veces.
Visita tras visita, he comprobado con gran pesar, como el vandalismo y el abandono, han hecho estragos sobre el mismo, dejándolo practicamente inservible.
Para decirlo en pocas palabras: todo lo susceptible de romperse, se ha roto.

Al vallado del canal, se le han arrancado gran parte de sus travesaños:



El parque está invadido por la maleza como vereis:

De las múltiples papeleras de madera originales, sólo queda el soporte y la basura, eso que no falte:



Ésta es la zona de los aparatos de deporte:

Las barras transversales,todas rotas:

Esto era una fuente, disponía de una bomba de hierro manual, de manera que ascendía el agua del canal hasta la pica; como se ve, no queda ni rastro de ella:



Faltan:

Todas las papeleras.
La bomba de la fuente.
El balancín.
La mesa de ping-pong, que era de hormigón, toda una pieza.
Los travesaños de la valla del canal.
Las sillas de los columpios.
Los tres asientos de la zona deportiva.
Varios elementos de madera en la zona deportiva, principalmente travesaños y señales.


Cómo explicar a un niño, que aquel parque donde jugaba, lo han destrozado los mayores.
A pesar de todo, esperando reparación, lo he seguido visitando; sentándome a recordar su antiguo esplendor, evocando aquellas risas infantiles...
Ahora ya, claro, aquí no viene nadie,¿ para qué?, si reina el abandono.
Tan sólo el viento mueve los "caballitos" vacíos, sus desteñidas sonrisas dan mucha lástima, mucha; cabalgan en silencio hacia la nada, sin ningún niño...

-Vámonos tristeza, que no quiero estar más hoy aquí.

2 comentarios:

Baruk dijo...

Desde el que tuvo la "feliz" idea de montar ahí un parque infantil hasta el que ha dejado que se hundiera, no es más que un reflejo del estupido absurdo que nos rodea, tanto uno como el otro lo han hecho para beneficio propio y no voy a extenderme más porque hoy no es mi dia.

Un saludo

Riviere dijo...

Evidentemente,el que lo construyó obtuvo un beneficio,pues tal es el propósito de las empresas;la obra de acondicionamiento del camino natural,se extiende durante veinte largos kilómetros,recorrido del que se han beneficiado ciclistas,excursionistas y lugareños.
No creo,en mi opinión,que sea merecedor de la misma crítica quien lo construyó,que quien permite su penoso estado.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo.