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martes, 12 de octubre de 2010

Castillo de Les Sitges

La historia de éste magnífico castillo, arranca en el siglo XI a partir de una torre cuadrada originaria, y se desarrolla a lo largo de los tiempos conservando su diseño y función militar, cediendo más tarde a favor de un uso residencial aristocrático.
Jaume, el guía que lo abre el primer domingo de cada mes y mantiene su web, es una enciclopedia andante, y nos descubre aspectos del castillo que sólo un verdadero conocedor del tema puede desarrollar con la fluidez que él lo hace, luego la visita es muy recomendable.
No es poco el daño que Hollywood ha hecho al conocimiento de la vida en las fortalezas, trataremos de remediarlo un poco en ésta entrada, donde repararemos en pequeños detalles, principalmente arquitectónicos, y en su función dentro del edificio.
La ortofoto nos muestra los tres principales edificaciones del núcleo: el castillo, la casa solariega de origen medieval, y la ermita románica con un discreto camposanto, a la que no podemos acceder, ya que están hartos de que les entren furtivamente a pesar de estar vacía, y no es visitable. No en vano, el castillo está protegido con alarma. Es lo que tenemos por aquí...

La casa adyacente es muy robusta, con un fino trabajo de cantería, que se aprecia en los dinteles y jambas interiores, fruto de una reforma realizada sobre el siglo XVII.

En su planta baja, pueden verse los antiguos depósitos de aceite y los toneles de vino.

En la cocina, vemos los antiguos hornillos de carbón y una goma de butano, pues hasta el siglo pasado, alguien habitó la casa.

Dos picas monolíticas.

Y el hogar.

En el salón podemos observar los vanos abocinados de las ventanas, con sendos asientos en cada flanco, donde se sentaban antiguamente las parejas a formalizar sus noviazgos.

Las esquinas de las jambas en la primera planta, están achaflanadas y presentan este detalle en su base.

Una conducción de piedra, recogía el agua de lluvia de la cubierta, llevándola a este pozo-aljibe que vemos desde el exterior.

Al pozo podía accederse desde la primera planta, vemos como en época moderna se añadió un canalón más de recogida de agua, bastante escasa en la comarca.


El castillo tiene su entrada en el lado sur, podemos ver en la fachada los restos de los ventanales góticos geminados, asomando sobre los dinteles de factura renacentista. También vemos los taludes, reforzando la muralla.

La defensa de la puerta, que originalmente se presenta elevada, para protegerla de arietes, quedaba resuelta por un matacán sobre su vertical, y una aspillera lateral. Las ménsulas de los merlones, soportaban un eje metálico del que basculaban las puertas que cubrían los espacios del almenado.

En esta vista desde el oeste, vemos una reconstrucción virtual de sus defensas.

Las ménsulas de la torre, soportaban una casamata, con su correspondiente cubierta. Las puertas basculantes de las almenas, se abrían empujando su parte inferior con el pie, ya que las manos debían ocuparse del arco o la ballesta.

Las aspilleras originales, con el tiempo, fueron ensanchadas en su base, convirtiéndose en troneras, esto es, aptas para disparar desde éllas con armas de fuego.


Las estancias del castillo, se distribuyen desde un patio central, por aquí entramos a la sala noble.

El amueblado del castillo es escaso, es lo que queda tras numerosos expolios, fruto del abandono a que estuvo sometido durante largo tiempo.

Salvo la cocina, ninguna estancia del castillo tenía una función claramente definida, ya que dicha concepción es mucho más moderna. Así que en verano se vivía donde se estaba más fresco, y en invierno viceversa. Siendo así, el salón lo mismo servía para un baile, que para un juicio o recepción oficial. Es por ello que los muebles eran escasos, (nada de las grandes mesas de las películas) y se utilizaban caballetes para adecuar las salas a los eventos. El hogar era muy importante como símbolo de status, la habitación de invitados también cuenta con uno.

No voy a enseñar las otras estancias, pues para eso está la visita; el espacio entre la torre y el cubo de la muralla, se fue techando con el tiempo, tal como aumentaron las necesidades de espacio, creándose nuevas estancias secundarias: alcobas, comedor, etc.
De camino a la terraza, que mira al sur, vemos la entrada original románica de la torre, que se encontraba como mínimo a ocho metros del suelo. El agujero que vemos sobre élla, estaba destinado a una polea para elevar la puerta, pues era levadiza.

Desde la terraza vemos el patio interior del castillo y la torre, que al parecer no es visitable.

En la terraza podemos fijarnos en dos detalles: la entrada al matacán, y la conducción de recogida de agua, soportada por ménsulas, que recorre el perímetro de la muralla.

Normalmente, los merlones de los castillos aparecen restaurados y consolidados, no era así en el medievo, pues no eran un elemento fuerte de defensa, sino débil. La razón estriba en que no deben ofrecer asidero para cuerdas o garfios a los posibles asaltantes, luego sus piedras no se rejuntaban con argamasa como el resto de la muralla, sino que eran mero acopio del último elemento ofensivo del que disponían los inquilinos. Ante un ataque, y como solución extrema, se desmontaban para ser arrojadas sus piezas sobre los intrusos.
Los que se ven en la parte superior izquierda de la imagen, así lo atestiguan, pues no han sido restaurados.

El agua de lluvia bajaba por éste colector que vemos restaurado modernamente con chapa, era de piedra originalmente, cerraba la esquina y desembocaba en una cisterna.

Ya he dicho ántes la gran importancia del agua en ésta comarca, modernamente, también se instaló otro colector de aguas en la parte trasera del castillo, que alimenta dos cisternas, como vemos en la imagen de su cara norte.

Visita recomendable donde las haya, el Castillo de les Sitges, es uno de esos monumentos injustamete desconocidos a los que merece mucho la pena acercarse.


Y si les sobra tiempo, no dejen pasar la ocasión de visitar el de Florejacs, a escasos kilómetros de éste. De propiedad particular, no dejan hacer fotos del impresionante patrimonio que alberga.
Sus colecciones: armas, botellas, abanicos, sombreros, trajes de época, pero sobre todo la de juguetes antiguos, son de un valor dificil de ponderar por lo alto.
Contiene asimismo muebles de incalculable valor, de factura única muchos de éllos, con decoración pictórica renacentista y barroca irrepetible.

El castillo de Florejacs centra una villa cerrada con varios portales de acceso, de clara estructura medieval. La visita guiada de una hora, nos va a saber a poco, tantos son los detalles y objetos que atesora, así que no se lo pierdan.

martes, 6 de julio de 2010

El Monasterio de Avinganya (y II)

La entrada al monasterio de Avinganya es completamente gratuíta y hay plena libertad para hacer fotos, cosa que es muy de agradecer.
No nos importaría pagar si con nuestra contribución se solucionasen algunos defectillos que vamos de momento a obviar.
El audiovisual que se ofrece es de calidad y la persona que está al cargo nos sacará de nuestras dudas amablemente.

Mirando desde el centro de la nave hacia poniente vemos la crucería restaurada, que en estos dos tramos ya no fue de piedra como en la etapa anterior, sino de ladrillo aplantillado.

A la derecha vemos una de las capillas góticas con ménsulas y crucería expoliadas.


Mirando a levante, vemos al fondo la puerta en el antiguo ábside, el arco que soportaba el coro y la entrada a las capillas.

Junto a la puerta existen vestigios de pinturas mudéjares, claro testimonio de la perviviencia musulmana en estas tierras.

La capilla de nuestra señora del Remei fue originalmente dedicada a San Miguel, cuyo papel como psicopompo fue durante el gótico muy popular en la ornamentación funeraria.
Los arcosolios que flanquean el tramo recto de la capilla, cuatro, forman parte del diseño original, lo que revela las claras intenciones de asentar aquí el panteón familiar ésta rama de los Montcada, que ya contaba aquí con miembros sepultados anteriormente.
Dicha construcción (anterior a la del Sant Crist), representó una notable modificación de la fábrica original. Sobre todo en el tramo central de la nave, que obligó por un lado a desmontar el arco triunfal primitivo de la primera fase, y por otro a la sustitución de la cubierta original, fuese ésta envigada o de cañón, por la bóveda de crucería.
De hecho, lo que se hizo fue construir un templo dentro del templo, creándose una especie de crucero. (El ventanal es pintado, el original está en el tinte o vaya usted a saber).

Un pleito entre trinitarios y mercedarios a mitad del siglo XVII hizo que los primeros recopilaran todos los documentos que les beneficiasen.
Conscientes del hecho que el tener en la iglesia los restos de Constanza de Aragón, ilegítima, pero de sangre real al fin y al cabo iba a favorecerles toman un notario.
El 23 de Abril de 1663 el notario toma detalle pormenorizado de los sepulcros monumentales de Avinganya, aunque malinterpreta lo que ve, constituye un testimonio clave para hacernos una idea de los mismos.
Uno de los sepulcros principalmente, el de Guillem Ramón de Montcada, era de gran suntuosidad. Su referente más cercano sería este:

Por si no les "suena" les informo que forma parte de Las sepulturas realizadas en el siglo XII, pertenecientes a los condes de Urgell: Ermengol VII y su mujer Dulce de Foix,que mandaron ser enterrados en el monasterio de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes que habían fundado, y las de Ermengol X y su hermano el conde de Àger. Las cuatro fueron vendidas en 1906 por el dueño del monasterio -el banquero leridano Agustí Santesmasses-a un anticuario de Vitoria por 15.000 pesetas, quien las vendió a un coleccionista americano....de nada.

Esto es una reconstrucción virtual(by me) del sepulcro de Guillem Ramón de Montcada.

El arco se cubría con un guardapolvo de motivos vegetales, de los que solo queda un par de hojas, que es lo que he reproducido. Los rectángulos rojos que flanquean el arcosolio los ocupaban sendos pináculos ya desaparecidos.

Según el notario: "Iten, a los lados de dicho Sepulcro ay dos piramides largas, en la primera,que esta al entrar, ay una efigie de muger de media vara, poco mas omenos, quatro escudos, en los dos esta esculpida la Cruz del Orden de la Santissima Trinidad, y en los otros, ocho panes en cada uno."

Y sigue: "Item, se halla encima de dicho sepulcro una estatua de piedra de dos varas de largo con hábito de Monja del Orden de la Santísima Trinidad,armada, cruzada los brazos, tiene una espada guarnecida, la vayna, y las armas, con que esta armada, guarneceidas con escudos de campo roxo,y ocho panes de oro(la heráldica de los Montcada); la cabeza tiene ceñida con un apretador, guarnecido assimismo con panes de oro; en los pies tiene calcadas espuelas;...se dize ser dicha estatua la esfingie de Doña Constanca difunta, hermana del Rey Don Jayme"
Evidentemente lo que describe es un caballero cubierto con su cota de malla.

El plafón sobre el sarcófago reproducía el cortejo fúnebre representando no sólo la ceremonia religiosa, sino también la pagana.
Nos dice el notario en la descripción del mismo: "Iten, tras esta efigie se siguen nueve monjas, assimismo con tahalies y espadas; y en la una esta postrada a los pies del el cavallo, puesto el rostro en los remates del estandarte, que arrastra por el suelo."

Tampoco son "monjas armadas" sino caballeros, y el arrastre de armas y estandartes pertenece a un rito funerario pagano y caballeresco llamado "correr las armas", común en los entierros de la nobleza en la edad media. Dicha costumbre parece ser que fue de ámbito real popularizándose más tarde entre los nobles.

Y así pasamos hasta J.Caresmar(1717-1791), al que un trinitario? le da noticias del monasterio:"Descripción de los escudos de armas y varios emolumentos del convento de Vingaña".
Hasta el año 1985 fueron estos dos los únicos testimonios de los suntuosos sepulcros de Avinganya.
"En el techo se descubren dos florones. que son el punto centrico de los arcos
de piedra: en el inmediato al Altar se descubre una Señora con un ropaje pomposo, que deve ser imagen de N.a S. bien que le falta un niño para Madre del Remedio".

...Pues no, la clave del tramo poligonal representa al Maiestas Domini bendiciendo con la diestra.

"En el otro se dexa mirar un corderillo muy hermoso en la misma forma que suele pintarse al lado de San Juan Bautista". Se refiere sin duda al Agnus Dei.


La capilla del Sant Crist fue construída más tardiamente a la anterior y estaba destinada a acoger los cuerpos de Berenguera de Montcada y Bernat Jordá d'Illa.
"En la Capilla del Santo Christo(en frente de la del Remedio, y en el cuerpo de la Iglesia)en la misma pared de la capilla, al lado del Evangelio ay un sepulcro con dos estatuas de grandissimo primor, y se diria claramente que son hombre y muger, y estando juntas en la sepultura, sin duda serian consortes".
En la imagen he remarcado en la parte superior la heráldica de Berenguera y la de Bernat.
Los nervios de la capilla arrancan de dos ménsulas al fondo de la misma, una representa una figura híbrida cuya parte superior humana toca la flauta. La otra es un personaje tocando el violín.
En la parte delantera los nervios arrancan de sendas ménsulas rectangulares con motivos vegetales.


Detalle de las ménsulas.


La derecha representa las hojas y frutos de la encina.
En el lado este existe una hornacina con un gablete calado en su parte superior destinada al sepulcro de la noble pareja.

Todavía se aprecia parte de su policromía en azul y oro.

Sobre las ménsulas citadas, una claraboya de magnífico calado separaba la capilla de la nave, éste fue visible siquiera hasta el año 1915 antes de su destrucción.

He recreado virtualmente dicha claraboya para que aprecien su belleza.


Y esto es todo lo que se sabía de los suntuosos sepulcros hasta 1985. Un tercer testimonio de 1908 no llegó a ver ninguno de los dos.
En enero de 1985 un saqueador levanta las losas del centro de la nave descubriendo una cripta cerrada hermeticamente. Penetra en élla perforando su cúpula y al no hallar nada "de valor", la abandona.
Este suceso permite un descubrimiento crucial: parte de la figura yacente del sepulcro de Guillem Ramón de Montcada, y media del de su hija Berenguera.
Parece ser que la cripta se construyó tras la destrucción napoleónica(documentada en 1809), enterrándose los restos de los sepulcros destruidos.
Pero no sólo eso, el descubrimiento permitió el hallazgo de los capiteles románicos sobre los que un día apeó el triunfal del templo primitivo. Fueron usados en la cimentación de la capilla del Sant Crist.
Bajo a la cripta por la escalerilla que veis, y encuentro el primer capitel, troncocónico y liso.

A la derecha podemos ver el exterior del osario donde aparecieron los restos, a la izquierda se entrevé el otro capitel de apariencia antropomorfa.

Vemos aquí el interior y la abertura en la cúpula del osario.

Y aquí el emblemático capitel antropomorfo, del que podría decirse que es casi el símbolo de Avinganya.

Los yacentes de Avinganya hay que ir a verlos al Museo Diocesano de Lleida, donde no dejan tomar fotografías.

Pero como yo se un sitio donde sí dejan y existen dos yacentes de la misma época y casualmente de la misma familia, (los Montcada), veremos unas imágenes que nos daran una idea.

El de Berenguera sería de este estilo:


Y así el de Ramón Guillem:

Nótese el preciosismo en el detalle, la abigarrada decoración del cojín, la detallada reproducción de la cota de malla...en fin...es una maravilla.
De hecho, en la figura femenina, los pliegues del ropaje parecen flotar, tal es su realismo, y su expresión facial es de una serenidad turbadora.

Visita recomendada donde las haya, y si quieren más detalles para glosar mejor la historia, nada como el trabajo de Francesca Español Bertrán y Marc Escolá Pons: "Avinganya,la transformación de una casa trinitaria en panteón familiar". Trabajo en el que se ha basado esta entrada.
De Avinganya hay más por saber, descúbranlo ustedes mismos.