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lunes, 23 de noviembre de 2015

San Miguel de Montaspre


Los restos de la iglesia de San Miguel y castillo de Montaspre se situan a medio camino entre los términos de Ager y l'Atmella. A pesar de lo fácil de su acceso, su pequeño castillo es realmente inexpugnable.
A la entrada del sendero se encuentra este cartel informativo donde se nos dice que fue donado a la abadía de San Pedro de Ager en el 1048 por Arnau Mir de Tost.



Se accede por un camino de herradura que supera un nivel de 123 metros sobre el principal.


Lo primero que veremos a nuestra derecha son los restos de una cisterna, bastante más moderna que el resto del conjunto.


Más arriba se encuentran estos carteles. El que indica el castillo especifica claramente que el sendero es de dificultad alta.


De la iglesia queda parte del ábside y el muro septrentional. También el de poniente donde se aprecia resto de la espadaña y una ventana cruciforme.



Puede apreciarse su entrada original tapiada.


Esto es lo que queda del ábside.


Por debajo del nivel de la nave quedan vestigios de lo que fue el camposanto.


La parte exterior del templo está desbrozada y podemos llegar a ver su fachada.



Llegar al castillo ya es harina de otro costal. La ruta fácil consiste en NO acceder a él, sino desviarnos a su izquierda cuando llegamos a este punto. Punto en el que veremos los restos difusos de una torre cuadrada junto con otros del antiguo poblado.


Siempre con el castillo a nuestra derecha iremos siguiendo la cresta rocosa por su base y ascenderemos por nuestra mano izquierda hasta situarnos frente a él.



La otra opción es sólo apta para quien tenga principios claros de escalada y nada de vértigo.
El acceso se realiza andando sobre la cresta rocosa de no demasiada anchura y no hay otra que pasar por ahí.
Sobra decir que si no nos aseguramos de algún modo, no tendremos segunda ocasión de resbalar ni de marearnos. Quiero decir con esto que ir "a pelo" es muy peligroso.


Hay un primer tramo de pronunciada pendiente previo a la cresta. Luego se asciende por una grieta que existe entre las rocas que vemos en primer término.


Desde este punto y mirando hacia adelante vemos por donde se sigue.


Y casi llegando mirando hacia atrás.


Y ya en la cúspide.


Vemos un paño recto de 6,5 mtrs. que se curva al final en otro de 3,5 mtrs. El interior tenía poco más de tres metros de anchura, siendo su forma alargada.


Obviamente desde este punto no podemos ver el muro de frente, para éllo es menester descender hasta una aguja cercana cuya cúspide es plana. En amarillo se indica el recorrido.


Subirse a la aguja es más peligroso aun si cabe que al castillo, luego que cada uno decida qué riesgo está dispuesto a asumir. Desde élla se obtiene una vista única de los dos niveles de espilleras que se aprecian.




Y esto es todo lo visto. He dejado la imagen de este cartel para el final , un cartel que nos retrata como país.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Santa María de Montessor


Si se toman la molestia de escribir el título de esta entrada en un buscador, verán que la web no arroja resultado alguno. Tan sólo cuando escribimos Os de Balaguer nos aparece como uno de los monumentos de su término.
Quiero decir con esto que el lugar es uno de aquellos olvidados y en estado de profundo abandono que, en cierta manera, me gustan. Aparte de éllo, su situación privilegiada sobre el cauce del Noguera Ribagorzana, proporciona unas vistas impresionantes desde una atalaya inexpugnable rodeada de hondos precipicios.

El acceso se ubica al norte del pueblo por una pista sólo apta para todoterreno, mejor en tiempo seco, y que tras 7,5 Km nos lleva muy cerca del sitio.

Así lo vemos desde la pista, hay que atravesar los campos de cultivo ya que no hay camino.


Desde más cerca ya vemos la iglesia, el castillo se situa sobre las rocas que vemos a la izquierda de la imagen. Su conquista es anterior al a.1104 en que es donando a la abadía de Ager.


Por debajo del templo quedan los restos de la antigua villa que al parecer protegía un muro perimetral.



Villa que subsistió muchos siglos como testimonia esta arcada donde se lée la fecha de 1866.


Del templo apenas queda la nave, parte de la cubierta, y el hastial de poniente donde tenía la entrada sobre la que hay una ventana.



Tiene varios nichos cuadrados repartidos por el muro.



Si seguimos ascendiendo llegamos a la entrada del castillo. Que es una estrecha grieta con cierta pendiente no apta para personas corpulentas.



Tras élla accedemos a la cúspide de las rocas donde se situaba el castillo del que quedan escasos restos.
Podemos distinguir dos construcciones principales: una en la parte oriental que parece ser una torre y otra construcción alargada en el lado de poniente.
Por su propia situación el castillo carecía de otra defensa que no fuese los precipicios que lo rodean.
Aquí arriba es cuando vemos la gran altura y campo de visión que tenían.






El castillo se sustentaba sobre varias moles que aquí llaman "els Picons".


Si nos desplazamos hacia el oeste veremos más restos de la fortificación.



Desde el abandonado pueblo de Tragó vemos el lugar y su imponente mole rocosa.


Visita recomendada bastante fácil teniendo ciertas precauciones, es un lugar muy virgen y de silencio absoluto.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Arqueología vinícola en la Litera (II)


Vimos hace un tiempo en la primera parte, la importancia que tuvo el cultivo de la vid en tiempos pasados en la comarca. En la de hoy veremos cuatro de los testimonios más antiguos para la obtención del vino, me estoy refiriendo a los lagares rupestres.
Estos se situan en medio de los campos y su base está en la pura roca, cuya forma ha sido adaptada para ofrecer una superficie plana donde pisar la uva, y otra cóncava donde recoger el mosto.

El primero que vemos acusa un serio desgaste, lo que nos da idea de lo lejana en el tiempo de su construcción.

Vemos el pisador de forma rectangular.



En el extremo de la pequeña cresta existe otro recipiente alargado.


No muy lejos se situa otro que cuenta con dos recipientes para la recogida del mosto.


Vemos aquí también como se ha tallado plana la roca para ubicar el pisador. En su extremo se aprecia una oquedad que servía para hacer palanca sobre una prensa que acabaría de exprimir la uva.



Sobra decir que en los alrededores de estas infraestructuras no queda ni rastro del cultivo de la vid, escasa de ver en la comarca.
El tercero ocupa la parte superior de una peña de actualmente de complicado acceso y tuvo un lugar de habitación asociado.


Un canalillo recorre la parte superior resiguiendo la roca, lo cual puede ser posterior a su uso como lagar para reconvertirlo en aljibe. Unos estribos en la roca nos muestran por donde se accedía antiguamente.


Uno de sus extremos desemboca en el pisador y el otro en el laco.



En el lado norte existen las marcas de un envigado, pero un movimiento de tierras bajo sí ha arrasado cualquier resto. De todos modos abunda la cerámica de diferentes épocas repartida alrededor.



El cuarto es un lagar de pequeña entidad pero su forma delata su uso.


El recipiente superior se comunica con el inferior por medio de dos agujeros.


Es dificil datar estos lagares cuyo origen seguramente se pierde en el tiempo y que representan un patrimonio olvidado y de pendiente puesta en valor. Me consta que hay otros repartidos por la comarca, que es la que más alberga en la comunidad, aunque yo sólo les muestro los de mi propia cosecha. Cosecha que no hubiera sido posible sin la guía de Eugenio Monesma, que es el "registrador oficial" de lagares rupestres en Aragón y a quien debo el haberme abierto los ojos a estos vestigios.