viernes, 31 de julio de 2009

El Castillo de Piñana

En ésta jornada voy a acercarme hasta el castillo del antiguo despoblado de Piñana, situado junto a la presa de Santa Ana, donde se embalsan las aguas del Noguera Ribagorzana.
En la entrada del estrecho que cierra la presa, podemos contemplar los restos de ésta antigua torre circular cercana al río; pueden apreciarse en élla tres momentos constructivos con diferentes materiales y parte de su revoco interno.

Una vez cruzado el puente en dirección a la presa, ya podemos ver los restos del castillo, su torre, sobre una gran peña.

Debemos desandar el puente y bordear las paredes rocosas, la senda nos llevará hasta un paso entre las montañas:

El centro del profundo y sombrío corte, lo surca un pequeño arroyo.
En primavera la vegetación es exhuberante, la hiedra invade gran parte del paso y el trinar de los abundantes pájaros, convierten el paseo en una auténtica delicia.
Crecen numerosas especies vegetales en el tramo, flanqueado por varios abrigos prehistóricos, algunos unicamente accesibles por las vías de la escalada libre.

Ascenderemos por unas escaleras de hormigón, que nos llevarán al pie de la ermita de Santa Ana, junto al nuevo poblado construido para situar en él la administración de la presa.
A medio recorrido vemos al fondo la abundante vegetación del estrecho:

Si miramos hacia arriba, podemos ver los restos de la torre:

Ésta imagen, tomada desde los abrigos de la pared Sur del estrecho, muestra lo escarpado de la roca:

Al final de las escaleras encontramos la ermita de Santa Ana, reconstruida por la Confederación Hidrográfica del Ebro hacia el año 1955.
De planta rectangular, debido a la eliminación del ábside, el ligero apunte de su bóveda, sitúa su construcción original hacia el Siglo XIII.

En el ascenso hacia la torre, podemos ver parte del muro perimetral del castillo:

Entre la peña que da soporte a la torre y la principal, existe un vacio que se cubrió,al menos, con dos bóvedas; aquí vemos la entrada de la superior:

Fue cerrada por un tabique en época indeterminada, ya que más allá de él se halla derrumbada:

La inferior pende en el vacío como se puede apreciar:

La flecha indica donde me he situado para tomar la imagen posterior a ésta:

Posición no apta para el que padezca de vértigo, donde se aprecia la bóveda salvando el espacio entre las peñas:

El castillo fue conquistado en 1092 por Gerau Ponç II, vizconde de Áger; posteriormente formó parte de la baronía de Castro, integrándose en el IV Condado de Ribagorza. En el Siglo XVIII pasó a formar parte del marquesado de Alfarrás.

En los muros Norte y Oeste de la torre, de planta rectangular, podemos observar varios vanos elípticos externamente derramados:

Desde éste lugar, por lo general solitario, podremos admirar unas vistas impresionantes del estrecho cauce del río encajado entre las montañas.
Frente a nosotros, en la otra orilla, emergen varias agujas rocosas; en la imagen,uno de los buitres que habitan éstas alturas, extiende sus alas dispuesto a volar:

El entorno natural que rodea la presa, es de una belleza cautivadora, sin embargo, la acción humana ha causado y causa una gran degradación.
No voy a mostraros ejemplos de tales estragos, pues mueven a la vergüenza ajena; sí deciros que a consecuencia de ello, se ha cerrado el acceso a la parte superior del embalse, y se ha instalado vigilancia por medio de cámaras.
Respeten el entorno, por favor.


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ANEXO
Como la ignorancia que demuestran los visitantes, es del tamaño de un mamut lanudo, me voy a permitir darles unas normas, algunas de perogrullo, para que el lugar no acabe siendo un vertedero.

-Hola, soy Coco de Barrio Sésamo, hoy veremos lo que NO hay que hacer cuando visitemos la presa de Santa Ana:


-NO pintes ni escribas en ningún lado. A nadie le interesa ni el nombre de tu novia, ni el tuyo; ni tampoco que hayas estado aquí.

-No molestes ni a los animales ni a las plantas, esto es su casa, no la tuya.

-Si fumas recoge las colillas como hacen los escaladores, aquí nadie barre.

-Utiliza los contenedores,no tires NADA fuera de ellos o al suelo.

-NO hagas fuego fuera del espacio destinado a ello. Es muy peligroso y está TOTALMENTE prohibido.

-NO tires piedras al río, ESTÁ HABITADO, y precisamente ésta es la zona de cría.

-Si pescas recuerda que está TOTALMENTE prohibido hacerlo a menos de 500 metros de la presa por la razón anterior. Más allá, recuerda que esto es una zona SIN MUERTE, es decir,CAPTURA Y SUELTA, y unicamente con mosca artificial.

-No hay ningún animal que ataque al hombre si no es molestado, todos son necesarios en el ecosistema, hasta los que a ti te parecen "malos". Olvídate pues de matar serpientes, ni arañas, ni animal alguno; aquí el extraño eres tu.


Resumiendo:-NO te lleves nada de aquí, ni dejes nada que hayas traído tu.

sábado, 25 de julio de 2009

Arqueología Sentimental


La neurona que coordina a mis otras tres afirma: "Nos movemos tan deprisa para parecer que somos más". Así que en un intento de hallar alguna razón, a mi afición por los lugares que muestro en éste blog; han escarbado en mis primeros recuerdos de niño y adolescente..."A ver si es que te viene de eso..."

Cuando tenía 6 años aproximadamente, me llevó mi padre a ver la cueva donde excavaba mi tío, junto a dos colaboradores; recuerdo que los hallamos agachados en un completo silencio, sólo roto por el sonido de las piedras, que iban desprendiendo de la pared de grava al fondo de la cavidad.
Más tarde, mi tío me mostró en su casa su pequeño museo,donde se acumulaba abundante material lítico: Bifaces, raederas,etc...Cuando me informó de la edad de los útiles, mi cándida mente sufrió un mareo; ¿te das cuenta?-pensé en mi interior-¡Son de hace DECENAS DE MILES de años!. Fue a raiz de aquello, que empecé a comprar cromos para rellenar mi primer álbum, cuyo título: "Hace millones de años", resumía su interior; donde se relataba en imágenes la historia de la Tierra,hasta la aparición del hombre en la misma.
Paralelamente a esto, la fosforera española inició una serie de cajetillas, con imágenes de aquellos enormes animales que precedieron al hombre. Imágenes que fui recortando y pegando en una libreta, creando un álbum casero.
No conservo dicho álbum, pero sí un recorte de otra serie sobre monumentos; además de dos cromos de aquel primer álbum, que podeis ver en la imagen: uno refleja la industria lítica y de hueso Magdaleniense, el otro a un Pleuracanto.




Pocos años más tarde, mis familiares de Serós(Lleida), me llevaron hasta el poblado ilergete de las Roques de Sant Formatge, donde pude ver la necrópolis. Varios círculos de piedras hincadas en el suelo, cuyo centro estaba formado por cuatro o cinco lajas, donde se insertaba la urna. Según me contaron entonces, una tapa de piedra plana, sellaba la tumba; tenía dicha tapa un agujero central, por donde supuestamente, debía salir el alma."¡Luego creían en una vida ultraterrena!"pensé admirado.

Otro día, fui llevado también por mis tios, a la basílica paleocristiana de el Bovalar, que llevaba excavándose escasamente diez años. La visión de los sepulcros monolíticos, y de todo el conjunto,me impresionó vivamente. Pensar que aquellas ruínas, se alzaron cuatro siglos después de Cristo, excitó mi imaginación de prepúber en grado sumo.

Poco iba a ser todo aquello al lado de lo que vi más tarde. Cuando un día, alejándome de Serós a pie, divisé un edificio de piedra en la lejanía: era y es el Monasterio de Avigaña. En aquel tiempo, su abandono era completo ,y su expolio, habitual.
Completamente solo, recorrí el templo. Aquel claustro y la nave central de la iglesia, rodeados de escombros, produjeron en mi una tristeza infinita, como núnca antes habia sentido.
Desde aquel día, hasta que se decidió proteger aquella maravilla, todavía tuvieron que pasar diez largos años...Así se ve en la actualidad:

Con trece añitos cumplidos, decidieron mis padres pasar las vacaciones en el Pirineo catalán, concretamente en el valle de Boí. Visitamos varias iglesias de la zona, donde el estilo románico muestra a claras luces toda su fuerza estética.
Las pinturas absidales, y más concretamente, el pantocrátor de San Climent, dejaron en mi una huella indeleble. Aquella mirada fija y penetrante del Cristo, parecía traspasarme y perderse en el más allá, como si mi cuerpo fuese transparente.

Ya con unos años más, y en plena adolescencia, mi afición por los fósiles me sacó al monte; vinieron después ermitas, villas romanas, despoblados...En general, lugares donde en alguna época vivieron nuestros ancentros...Y así hasta hoy.

No he podido ni querido deshechar núnca, la sensación de tristeza nostálgica que a veces me invade, ante los despojos de algunos lugares. Debo llevarlo en el carácter.
Tampoco he pedido a nadie que comprenda mi desazón ante un pueblo abandonado: aquí hubo un panadero, allí un herrero, allá unos niños jugando en la plaza, acullá unas mujeres lavando la ropa...
¿Que buscas? me dicen algunos...pues la verdad es que nada, vana sería pues la búsqueda: algo de soledad, unas horas de paz silenciosa, evocar un tiempo perdido...

Así que si un día veis salir un tipo de unas ruínas, que se aparta del camino para evitaros; no lo tomeis a mal, seguramente está algo feliz y algo triste, quizá se enjugue una lágrima, tal vez su escaso saludo, lo haga con la cabeza gacha...
Dejadle seguir su camino, que no va a ninguna parte; que se aleje por la senda, por donde ya no pasa nadie.

lunes, 20 de julio de 2009

Nadie en Blancafort

Blancafort fue uno de los varios pueblos que anegó la presa de Canelles, contaba en 1960 con tan sólo tres habitantes, último censo antes del total abandono.
Su castillo, hoy desaparecido, fue conquistado por Gerard Ponç de Cabrera junto al de Tragó de Noguera en la reconquista de Lleida iniciada en el 1149.

De aquel castillo quedan éstos escasos restos:

Alrededor del cerro sobre el que se alzó el pueblo se ven abundantes restos de construcciones y abancalamiento.

Sin embargo, si nos situamos en lo más alto de dicho cerro, veremos éste desolador paisaje:

Restos de algún balcón:

Parte de lo que fue una antigua fregadera:

A levante puede verse el lavadero del pueblo, cuando el nivel del agua lo permite, pocas veces. En el lado de poniente se entrevé la base del molino de aceite:

A base de ver muchos despoblados termina uno cogiendo cierta práctica en adivinar "lo que falta"; es por ello que puedo decir con total seguridad que aquí el expolio fue de alto y amplio nivel. Vaya, que fue de un alcance brutal, quedando en el pueblo tan sólo la piedra. Ni hierro ni madera alguna. Apenas quedan cuatro vigas y no las más notables.
Y de las piedras no todas, pues si somos un poco observadores, veremos como la mayoria responden a una rústica talla, faltando las que solían ser de mejor calidad como jambas y dinteles de las portadas.

Hubo aquí un edificio, no sé si castillo, casa o iglesia, cuyos sillares eran de una talla finísima, de perfecto escuadrado. Los expoliadores dejaron varios bloques de dicha construcción cuya presencia contrasta notablemente con los que les rodean, aquí podeis ver algunos:

Mirando hacia poniente, podemos ver los años de sequía, una pequeña ermita románica coronando un cerrillo:

De pequeñas dimensiones y rústica factura, tan sólo en el arco que cierra el ábside y en la portada se ven sillares de regular talla. Como podeis ver, se remozó con cemento en época no muy lejana pasando a ser refugio de cazadores y pescadores.

Actualmente(Julio/2009), asoma timidamente del agua...

A los aficionados al futbol quizá les interesará saber que en éste pequeño pueblo, (desconocido practicamente antes de la construcción del embalse) nació en 1910 Rosa Mateu Gessé, bisabuela de Lionel Andrés Messi, más conocido como Leo Messi.

Puede accederse con cualquier turismo hasta el pueblo, aunque el último tramo descendiente deberemos hacerlo a pie, pues sólo es apto para todoterreno.
El paraje por otro lado es precioso, salvaje y en general poco visitado, estando la tranquilidad casi garantizada.
Por todo ello que una vez más pido respeto hacia el mismo, de manera que otros puedan disfrutarlo como nosotros.

miércoles, 15 de julio de 2009

Nadie en Pelegriñón

Dejando Rocafort a mis espaldas sigo hacia el sur el barranco de Vivés con la intención de llegar a Pelegriñon; despoblado quizás antes que Rocafort, se halla como aquel al abrigo de las rocas y al borde del barranco de su mismo nombre. El primer documento que menciona la población data del 1090-1091, siendo conquistado por Ermengol IV de Urgel.

El Barranco de Vivés tiene un fondo relativamente plano, formado por una notable capa de grava consecuencia de los acarreos fluviales. Periodicamente pasa un tractor arrastrando una niveladora para que pueda seguir usándose como camino.
Por poco que ameis a la naturaleza, no os dejaran indiferentes los magníficos árboles que lo bordean. Grandes encinas y almezes jalonan el recorrido.

Me he valido del visor del Sigpac y de su instrumento de medida, para que os hagais una idea(aproximada claro), del tamaño de sus copas. En la imagen puede verse el primero que nos encontramos, con su correpondiente medida.

Como podeis apreciar, las ramas de ésta hermosa encina, descienden hasta tocar el suelo.

Aquí vemos numerados tres de los ejemplares mayores, el número uno con su correspondiente medida; los marcados con los números dos y tres ya se sitúan en el barranco de Pelegriñón, que desemboca sus aguas en el de Vivés.

Éste es el señalado con el número uno, en el ángulo inferior izquierdo se entrevé mi vehículo, con lo que podeis tomar idea de sus proporciones.

Ya metidos en el barranco de Pelegriñón encontramos ésta notable encina, que corresponde al número dos.

Unos metros más adelante hallamos éste gran almez.

Su tronco se divide en incontables ramales a los que acompañan numerosos vástagos, dándole la apariencia de los árboles tropicales.

No es buena idea penetrar en el barranco con un vehículo, ni que sea un 4x4, pues se va estrechando progresivamente llegando un momento en que no podreis ni siquiera abrir las puertas, mucho menos dar la vuelta. Con lo que no os quedará otra opción que dar marcha atras como le pasó al que suscribe.

En ésta toma del visor he remarcado el barranco principal y el adyacente, que separa al pueblo de la iglesia.

Aquí vemos la estrechez del barranco, ya cerca del pueblo, cuando su anchura es de unos tres metros aproximadamente; el antiguo camino ha sido totalmente borrado por los cultivos.

LLegando vemos asomar la iglesia.

Vista general desde un campo cercano.

Acceso al pueblo.

Al igual que en Rocafort, jamás llegó hasta aquí el tendido eléctrico ni ninguno de los servicios habituales de los núcleos rurales de hoy en día. El pueblo está practicamente destruido, siendo sus vestigios bastante escasos.

Aquí podemos ver la decoración interna de las estancias, realizada totalmente a mano.

Se conserva éste pequeño establo donde yace un apero agrícola, del que ya no tirarán los mulos núnca más.

Y aquí el marco metálico del hogar de una cocina, con algún ladrillo refractario.

Me dirijo ahora a la iglesia por una pequeña senda, un pequeño barranco la separa del pueblo y varios troncos carcomidos hacen las veces de puente para llegar hasta élla.

Originalmente fue de un estilo románico rural muy simple, reformada más tarde como puede verse.


La sacristía se construyó en el lado sur, no existía en la primitiva construcción.

Aquí podemos ver el exterior de su ábside al que sombrean varios árboles, posée una pequeña hornacina.

La excursión hasta éste solitario y recóndito paraje nos pondrá en contacto con abundante fauna y flora, es por ello recomendable para quien desée disfrutar de un entorno natural practicamente virgen.

Antes de marcharme llaman mi atención éstas plantas crasas que veis en la imagen plantadas en su día por los que aquí habitaron; no son en absoluto naturales del terreno, y son el último testigo vivo de aquella vida pasada.
Crecen en silenciosa soledad para el triste deleite de los habitantes de la nada.