
Obís es un despoblado del término de Arén que llegó a contar con 100 vecinos y al que llegó la luz eléctrica, a pesar de ello, su acceso fue hasta hace pocos años por un camino de herradura.
Yo he salido caminando desde Betesa por la pista que lleva hasta Santa Eulalia, tramo en el que debemos superar un desnivel de 130 metros en un recorrido de 800, lo que provoca que a medio camino ya esté sudando a pesar de que estamos a 4 grados negativos.
Tras el repechón llego junto a la preciosa ermita de Santa Eulalia, donde hago unas fotos de rigor.





Luce este crismón sobre su sencilla portada de sencillos capiteles.

Desde la ermita no hay más que seguir la pista y a un kilómetro aproximadamente ya se divisa el pueblo, sobre un espolón entre dos barrancos.

A pesar de que nos veremos muy cerca del pueblo, no podemos atajar pues el barranco es profundo, y debemos alejarnos hasta perderlo de vista para cruzar por un pequeño puente donde está el desvío.





La calle principal está bloqueada por los escombros de las casas y abundante maleza, quedan un par de ellas casi enteras en el tramo libre.


...y esta cantarera, sobre la que hay un estante donde todavía se encuentran envases vacíos de medicamentos y lociones del año de Maria Castaña .
Y este es el hogar, fechado en 1927, y que es copia de copia de otros tantos que pueden verse en las casas "bien" de otros despoblados.
Su interior suele ser de ladrillo macizo, y su boca se remata con un perfil metálico con cierto adorno.


Y en las alcobas, los cabeceros de las camas.


Hay uno que todavía se utiliza esporadicamente.


Y esta baranda de escalera usada como cercado.


Y en la casa.








El altar se apoya en la divisoria que convirtió el ábside en una pequeña sacristía.


Y tras 3,5 Km aproximadamente llego otra vez a la ermita, desde donde veo Betesa, donde inicié mi camino.
Las vistas y la excursión son una delicia (superado el primer tramo, que ya os digo que es duro de veras).
Es relativamente fácil topar con fauna salvaje, así que no os faltarán alicientes en una zona que se mantiene practicamente virgen.
Fotos: Panasonic y N95