miércoles, 16 de septiembre de 2009

Esplús, viaje en el tiempo.(I)

En el año 2002 se inaguró en Esplús (Huesca), el Museo Etnográfico de Aperos Agrícolas por la iniciativa de tres personas que merecen el mayor de nuestros reconocimientos.
Fueron los señores Victor Bayona, M.A.Gervás y Manuel Sorinas, los impulsores de ésta magnífica muestra, cuya ubicación no es otra que las propias calles del pueblo.
Repartidos por varias zonas perfectamente señalizadas, se ofrecen al visitante los más variados aperos de común uso en la actividad agrícola de nuestros ancestros.
(Se le denomina a este museo también "Ecomuseo", he optado por la voz "Etnográfico", pues el prefijo Eco- no me parece "lógico" y porque tampoco he escuchado ningún eco).
En esta primera parte visitaremos también el Tozal de San Roque que preside la población, donde veremos la ejemplar gestión que han hecho de él sus responsables, convirtiéndolo en un espacio público realmente agradable.

Junto a cada apero existe un pequeño panel informativo sobre su uso y características, me basaré en los mismos para mi exposición.
Viniendo desde Binefar al entrar al pueblo, vemos una cortadora de hierba y dos trituradores, cuya utilidad consistía en mezclar y desmenuzar los vegetales (tallos, tubérculos,etc), destinados al alimento de las bestias.

Siguiendo la carretera algo más abajo, nos hallamos éste conjunto formado por sendos arados muy comunes llamados popularmente "Aladros".

Éste es una arado de rejas, llamado popularmente "de los pobres" por su versatilidad para acometer distintas tareas.

Los ruellos servían para apisonar la tierra, su forma cónica ayudaba a las caballerías en su cometido, ya que tenían que rodar la era.

Éste es una arado de vertedera, esto es arado con volteo.

En el porche del Ayuntamiento nos encontramos este bello rincón que preside la máquina aventadora.

El sencillo mecanismo de esta máquina supuso un gran avance en su día, por medio de sus palas provoca la corriente de aire necesaria para separar la paja del grano. Este es purgado por una criba interna, quedando limpio de impurezas.
Antes de su invención, eran el viento y las cribas manuales las que se encargaban de esta labor.



Frente al Ayuntamiento podemos ver esta bomba para trasegar líquidos, cuyo diseño la dotaba de la capacidad de elevarlos a gran altura.



Más abajo en una placeta, encontramos esta recopilación de variados utensilios "de mano", donde reconocemos: horcas, binochos, azuelas y otros.

Adentrándonos en el pueblo vemos otra selección de diversos útiles.


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EL RINCON DEL CARRO

Este precioso rincón está dedicado al carro, pieza que fue fundamental para el transporte de nuestros antepasados.

Esto son tiradores y tiratrillos, sirven para unir la bestia al apero. El de arriba es un tirador de varios cuerpos destinado a las labores pesadas que requieren varios animales. Los más pequeños son los tiratrillos para cuando sólo se requiere un animal.

Y esto son tablones de "atablonar", esto es deshacer los terrones que ha dejado el arado. Primero se pasaban éstos y después uno liso sin puas.

Vemos aquí varios yugos destinados a los bueyes.

Y este es para las caballerías.

Cuando era menester levantar el carro para reparar una rueda, no había gatos, sino que se utilizaba esta palanca.

Aquí vemos otro "aladro" cuya estructura guarda fidelidad al más primitivo llamado "arado romano". Lo flanquean sendas rejas, apto para tierras duras o con profundas raices, se acompañaba con un útil llamado aguijada, similar a una espátula de mango largo destinada a liberar la reja de la tierra que se quedaba pegada.

Junto al carro disponemos de un panel con un despiece pormenorizado del mismo, donde veremos el nombre de cada una de sus partes.

Todos los aperos aparecen pintados, impolutos y bien conservados sin signos aparentes de vandalismo, ¡y eso que están en la calle!; cosa ésta que no deja de conmoverme...
En una segunda entrega veremos algo más de este rico museo que recomiendo vivamente a todos los que deséen tener una mejor comprensión del modo de vida antiguo.
Sobre todo a los más jóvenes a los que esto cada vez les coge más lejos. Les ayudará a ponderar justamente la dureza y el esfuerzo que conllevaba aquella forma de vida.
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EL TOZAL DE SAN ROQUE

La veneración a San Roque proviene de los votos que hicieron al santo los vecinos del pueblo ante una plaga de langosta que asolaba los cultivos en las postrimerías del siglo XVIII.
Hubo anteriormente aquí una ermita llamada Santa María del Romeral, destruída en el 1642.
Tras muchas vicisitudes se edificó una ermita de "nueva planta", y en 1996 se empezó a repoblar el Tozal. Dichas repoblaciones han sido anuales, siendo participadas por los vecinos un domingo de los de Diciembre.
En la subida hacia el Tozal nos topamos, ¿como no?, con parte del museo: tres aperos de labranza distintos.

La grada, destinada a enterrar la semilla ántes de que la coman los pájaros...

Un modelo de arado de vertedera, llamado aquí "Rusá".

Y la arrobadera, que es una traílla para el transporte de tierra.

Aquí vemos la ermita nueva, junto a élla existe un cartel donde se nos da información histórica sobre sus predecesoras y sobre el Tozal.

Barbacoas por si queremos comer allí, estando el fuego limitado a la época de bajo riesgo claro está. Decir también que el tozal cuenta con un sistema anti-incendios.

Un pequeño parque infantil.

Una máquina "de museo".

Hay dos paneles muy interesantes donde se nos informa de los pájaros que podemos encontrar, ayudándonos a identificarlos. En su parte baja se reproduce el horizonte que vemos, indicándonos los puntos más importantes: poblaciones, montañas,etc.

Fijaos que pone:"Nuestras Aves", así que nada de molestar a los pájaros, que los hay y muchos.
A las aves no les gusta que les toquen los huevos.

El Tozal cuenta con un sistema de riego por goteo que aparte de dar vida al bosquecillo, riega un jardín botánico con gran variedad de especies. Al lado de éllas un pequeño cartel las identifica y describe.

Para terminar, en este mirador disponemos de tres paneles donde se nos detalla la panorámica.
No sólo nos señala los puntos, sino que además nos da una pequeña reseña histórica de los principales poblamientos durante la larga historia de Esplús.

Por todo lo visto, para los que aman la Naturaleza la visita al Tozal es muy recomendable.
Sobre todo para los más jóvenes, pues tienen ocasión de aprender mucho sobre el medio natural y lo que les rodea.
Ornitología, botánica, historia, y si se tercia una chuleta a la brasa; en un lugar tranquilo, sombreado y sin aglomeraciones...¡esto es un chollo y por menos de un euro!.

Os animo a conocerlo, pero respetando el entorno ¡eh!, que hasta ahora en todas mis visitas lo he encontrado muy limpio.
A ver si lo mantenemos así.

2 comentarios:

KALMA dijo...

Hola Riviere! Eso es una iniciativa, sobre todo para los más jóvenes, una forma de viajar en el tiempo, a través de los aperos, que muestran la forma de vida de otros años, no tan lejanos. Hasta con un rincón del carro, que sería de ellos. Sabes, una vez en un programa, salían niños de 5 años que no sabían que era un tomate ¡Kepchup!
Además, es ejemplar que estén en la calle, desde hace unos años, y estén limpios... es más, que permanezcan ¡Todo un ejemplo! Saludos.

Riviere dijo...

Kalma.
Los niños de hoy en día,saben muy poco de todo,ya no te digo de las cosas del campo.
Bueno,saben jugar a la play y alguna cosilla más,aficiones todas de "tiempo improductivo"...
Gracias por tu comentario.
Un abrazo.