viernes, 14 de diciembre de 2012

Nadie en Treserra

La primera imagen que veremos al llegar a Treserras es la de la iglesia románica de San Vicente.
Un templo al que se adosó una sacristía en el ábside...
...y que contaba con dos capillas laterales coetáneas a su construcción.
 
En el hastial se encastra una gran casa con evidentes signos de ruina.



Un porche cubría la entrada a la iglesia, cuya portada es bastante más moderna que el resto.

Aquí vemos la capilla sur y un óculo de la nave.



Esta es la entrada al templo.


Se cubre con bóveda de cañón y conserva el coro de madera.

Aquí vemos las capillas.

Y la sacristía donde todavía se ven estos muebles...

...y este curioso dispensador de líquidos o lavabo.

Su exiguo camposanto está tomado por las zarzas, quedan algunas cruces.

El camino que lleva al pueblo y lo circunda está flanqueado por muros de piedra como este.

Las casas son muy grandes y se agrupaban en dos bloques.

Está la calle en gran parte invadida por la maleza.

El pueblo es/era muy bonito, realmente precioso, de una arquitectura popular que merecía conservarse. Bajo estas líneas vemos la entrada al pueblo en una foto retocada.

Frente a las casas existe un gran redil con dos cobertizos muy grandes techados con losas.
Las fotos no dan idea de las grandes dimensiones de los cubiertos, la maleza lo invade todo.


Una de las casas presenta en su interior ciertos signos de "modernidad"...

...a pesar de la tosquedad de su entrada...

...y de su rústico acceso al piso.

Encuentro en élla este horno hecho en ladrillo y que cuenta ya con puertecilla de metal.

En la sala del hogar se sustituyó el antiguo por estos hornillos de carbón.

Junto al hogar se encuentra esta estrecha y simple cocina.

Y este es uno de los pajares mejor conservados.
El segundo bloque de casas está muy derruído.
En un extremo del pueblo se ve la caseta del transformador, ya que aquí llegó la electricidad, aunque seguramente tarde.
Merece una visita prudente tan sólo por ver la rústica belleza de sus casas, que van siendo tomadas por la maleza y camino de la ruina.
Una rústica belleza de la que este palomar es un claro exponente.

La Ribagorza, es lo que tiene...





Fotos: Panasonic y N95.


6 comentarios:

lilithduerme dijo...

Maravilla es contemplar el silencio de lo deshabitado, porque se ve,... y quiere una imaginar los pasos por las calles, el ruido de lozas en la cocina, la cálida repiración de los animales al pasar por el patio, el quejido de los goznes... en la Ripa Curtia hay algo más angosto que la ribera y la Madre vuelve a mandar en lo que es suyo. Qué bonito reportaje... Riviere, nos malacostumbras. Un abrazo

Cristian Laglera dijo...

Precioso lugar Treserra, lastima que la maleza complica mucho la movilidad por el caserío.
Me ha gustado mucho el reportaje.
Un abrazo Rubén.

Baruk dijo...

Se ve mucha amplitud en el paisaje y se nota que te hizo buen día, las fotos tienen una luz preciosa.

Es una maravilla poder disfrutar desde aquí de tus incursiones por esos sitios. De alguna manera es como si nos llevaras en la mochila.

Me encanta el lugar y es que la ribagorza es lo que tiene...


Abrazo de teletubi!!

Syr dijo...

Toda una delicia leer esta entrada. Las fotos son magníficas y hasta irreales. Jamás hubiéramos sabido de ese románico tan desconocido, si no te hubiéramos conocido.

Felicidades, Rivi

Anónimo dijo...

Ha sido un placer volver a leerte despues de tantos meses. Precioso reportaje. Gracias como siempre.

Anónimo dijo...

Enhorabuena impresionante ,dan ganas de ponerse manos a la obra y aprender a vivir ,y dejarnos de sobrevivir...aprender a vivir sin reloj , parar el tiempo ,dejar de oir para aprender a escuchar el silencio..enhorabuena por hacernos llegar los sencillo y puro ...Saludos Istar