sábado, 5 de octubre de 2013

Arqueología vinícola en la Litera (I)

El cultivo de la vid tuvo una gran importancia en tiempos pasados, lo que obligó a implantar tinas en medio de los campos como las que se ven aquí.
Campos de la Litera que a día de hoy no guardan ni rastro del antiguo cultivo, sin embargo los restos nos hablan de un realidad bien diferente.
Vamos a ver primero cuatro tinas cuya localización me ha sido gentilmente cedida por Fernando Colomo y Mariano Val, colaboradores con valiosos aportes al catálogo de Cabanes de Volta de la Litera.
Con las coordenadas en la mano los arqueólogos de chaisse longue vamos a tiro fijo, con que en este caso el mérito, si alguno hay, me es totalmente ajeno.

La primera tina apenas asoma del terreno y es de difícil localización.


La segunda, bastante arruinada, conserva escasos restos de la edificación.


Como la anterior ésta fue reconvertida y pasó a ser una estancia más del edificio tal como revela su entrada y la escalera que la comunicaba con la planta superior.

De la tercera apenas quedan restos de la edificación, aunque la tina está completa y parece que se cubrió posteriormente tras su abandono. Esta la descubrí de manera casual mientras buscaba las otras.



La cuarta también tiene la edificación muy arruinada.


En su desuso se habilitó como almacen agrícola, vemos aquí su entrada entre jambas de ladrillo.

En su interior aun puede verse un trillo de discos entre el escombro.

Y una argolla para atar a las bestias.

La quinta conserva la caseta de la tina y la pequeña volta que protegia la boixa o boca de vaciado.


Esta rústica caseta alberga la tina.


Y aquí vemos la entrada a la volta.
Una estancia pequeña para proteger la boixa que en su día sería expoliada pues no la hallo.



En el revoco de yeso alguien registró las cargas de uva que acudían anualmente para su pisado.
"Lista de las hubas del año 1907", leémos.

 Y 80 cargas de uva el año 1929, no se especifican proveedores aquí.
El año 1918 presenta una extensa lista sumando 91. Una carga de uva son ocho arrobas, de dos arrobas sale una cántara que equivale a 16,3 litros.

Ya en otro punto de la comarca...
Por su cercanía diría que los tres elementos siguientes pertenecieron a una antigua explotación agrícola, el vino era uno de sus productos principales, tanto es así que excavaron en el conglomerado lo que fue una cueva-bodega.

A causa de un derrumbe en una de sus paredes la cueva aparece iluminada.

El hueco que vemos nada más entrar a la derecha albergaba una bota, vemos también un estante y varios huecos en la pared.

A continuación se ve otro gran hueco en la pared contigua. De los restos que se aprecian por el suelo deduzco que tenían varias sillas, una carretilla de mano, distintos toneles, una jarrita de barro y que las botas se apoyaban sobre ciertas piedras talladas que se ven por el suelo.

A la entrada de la bodega se disponía un pequeño aljibe del que vemos su boca en piedra arenisca, en sus escasos restos se aprecia que éste estuvo revocado internamente.

Unos metros más allá encuentro la tina que un día alimentó la bodega. Vemos los restos de su caseta de adobe sobre una gran roca, ésta fue excavada y alicatado su interior conformando un recipiente estanco donde los haya.
La boixa debió estar aquí, taladrada en la pura roca, pero ni aquélla ni la volta que seguro la protegía se conservan.

Dos escasas paredes de adobe es lo único que queda junto a la tina.

No lejos de la tina, una cabana de volta (la 196 del catálogo de las de la Litera concretamente), se situa en lo que sería el sitio de habitación de este lugar, un edificio que tuvo mayor entidad a juzgar por los muros que lo rodean.
 La construcción hipogea hace que la cabana permanezca cuando todo se derrumba a su alrededor.

En el lado izquierdo de su interior se ve claro un gran hueco dispuesto a albergar una bota o tonel.

Y esto es todo lo visto hasta ahora, que seguro queda algo por investigar. Un patrimonio practicamente extinto, arrasado por los nuevos tiempos y costumbres.
Un arnero más que mediano, y más que digno en su época y en ésta, se halla cerca de todo esto tal como lo dejaron....el vino y la miel. 
Sobra decir que todo esto se halla en total abandono desde que perdió su función, cosa que ocurrió hace un siglo aproximadamente. Un siglo de abandono absoluto y lo que es peor, de olvido para este PATRIMONIO LITERANO que se halla tal cual ven. 
Amigos, aquí no viene nadie, pero nadie, y lo sé porque una entrada como esta no se fragua con una sola visita, y van pasando los años y nunca hallé más que mis propias huellas.

4 comentarios:

Cristian Laglera dijo...

Buen reportaje Ruben, en tu linea.
Un saludo.

Rubén Oliver dijo...

Gracias por tu comentario Cristian.
Un saludo.

Alkaest dijo...

Estupendo recorrido, y sobre todo fascinante el hecho de que desde 1907 hayan sobrevivido esos apuntes sobre el yeso del muro, registrando la "lista de uvas".
Un testimonio muy humano sobre la vida cotidiana de antaño.

Salud y fraternidad.

Alkaest dijo...

Un recorrido muy curioso, y en especial ese escalofriante testimonio, registrado sobre el yeso del muro, en referencia a las "cantidades de uva".
Un milagro que tal detalle haya sobrevivido, desde 1907, humanizando el lugar.

Salud y fraternidad.