martes, 15 de enero de 2013

El molino Pucharcós

En un rincón perdido de la Ribagorza olvidado ya del mundo, se arruína el molino Pucharcós, joyita de la arquitectura popular.
"Se conserva un documento fechado el 30 de abril de 1629 donde se constata que se había vendido unos patios y corral junto con las paredes del molino. todo ello junto con cinco piedras de molino para su servicio; otras tres de las llamadas de mallacan; y otras dos de las denominadas del tipo panal. Tambien se incluia el basal, la acequia, la presa del molino. todo ello sito en el mismo lugar." (Fuente de esta cita de penosa redacción: Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés).
El arroyo que lo alimentaba traza aquí un meandro en un lugar idílico de paz y tranquilidad.


Tiene tres cuerpos independientes que se abren a un porche común del que sólo queda la mitad de la cubierta.

Aquí vemos su entrada.

A la izquierda se halla una estancia semicircular.

Las jambas de la entrada a la sala de la molienda muestran marcas de haberse usado para afilar.
En una de éllas puede verse este grabado.
A la derecha se halla un establo bastante amplio con un banco corrido adosado bajo el porche.
Lo más triste del abandono de este molino es que conserva casi toda su maquinaria.
La sala de la molienda presenta la bancada a la derecha, es donde se asientan las muelas. Tiene un vano que mira al torrente y un pequeño armario excavado en el muro.
Vemos en primer término la cabria, que es esa especie de grua con pinta de palo de horca.
Se inserta en élla el husillo, a cuyo extremo penden los torillos. Sirve para mover y voltear las muelas, cuyas rayas y rayones debían repicarse cada cierto tiempo. Se ve parte de la muela sobre la bancada y en la misma la boquilla, que es ese orificio cuadrado por donde salía la harina.
Algunos elementos se han destruido al ceder el techo sobre éllos.

Esto es el paletín que cierra la cerraja, que es la boca del saetín, que es por donde se descarga el agua al rodezno. Viene a ser como la llave de paso, lleva un largo hierro para tirar de él desde la sala, pues va alojado en el cárcavo.
En el suelo se ven los restos de lo que fue un guardapolvo cilíndrico, con él se cubría la muela en funcionamiento para lograr lo que su nombre indica.
Esto que vemos aquí es un cernedor centrífugo manual, se acciona mediante una manivela y su misión es cerner la harina.
Esto es su bastidor interno, soportaba una rejilla envolvente que aquí ya no está.

En uno de los ténues grafitis en rojo del cernedor, se ve la fecha de 1911.

El azud del molino ha desaparecido por completo, sin embargo al rodearlo se ve la entrada del agua a su cubo.

Cubo de sillería.
Ya dentro del cárcavo vemos el rodezno metálico y el saetín. La vara de la derecha forma parte de un mecanismo llamado alivio, mediante el cual se fijaba la distancia entre las muelas.

El saetín con su cerraja, donde se alojaba el paletín que vimos antes.
Bóveda del cárcavo.
Aquí  dejo dos vídeos cortos del  cárcavo y del exterior del molino, por el sonido ambiente se nota lo pacífico del paraje donde apenas se oye más que el rumor del agua. Vídeo 1    Vídeo 2.
Es una lástima ver cómo se pierde sin remedio este bonito edificio, aquí no viene nunca nadie, es un rincón perdido de la Ribagorza, olvidado ya del mundo...

3 comentarios:

Corvus Corax dijo...

sin palabras... que preciosidad de edificio!! qué losas, precioso el tejado. vaya lástima!! el gravado es muy bonito.
De nuevo, vaya lástima.
salud

Baruk dijo...

Opino como Corvux, es precioso.

Y la foto en la que sale el molino entre las alzinas ...si parece la casita de Blancanieves!

Que lugar tan "mágico", que suerte tienes de poder visitar esos lugares tan facilmente y que te haga tan buen dia.


Tons

*

Luis Lopez dijo...

Creía que estos molinos eran movidos por alguna caballería, a juzgar por su ubicación. En Santas Masas y también en Castigaleu, había otro.