jueves, 12 de noviembre de 2015

En la cárcel de Albelda


Esta entrada va a ser crónica de la visita que realizé junto a Eugenio Monesma y Joan Rovira a la cárcel de Albelda para ver sus grafitis. Visita imposible sin la inestimable colaboración del ayuntamiento que puso los medios para que pudiesemos ver, y ustedes ahora, lo que hace mucho tiempo que nadie ha visto.

Los grafitis de su interior son un testimonio histórico del que extraer información va a ser un placer.
Aunque merecerían un estudio y registro bastante más profundo del que veremos aquí.
También creo son acreedores de una protección que no tienen antes de que puedan perderse.

La cárcel dispone de cuatro celdas repartidas en tres niveles, los superiores de difícil acceso al haberse demolido el antiguo ayuntamiento.
Dichas celdas las cierran recias puertas de madera con abundante refuerzo metálico y cierres y cerraduras de gran tamaño. La de la planta baja está descolgada de los goznes y hubo que tirarla al suelo para poder entrar.

Por ser la celda más húmeda de sus grafitis queda bien poco, vemos lo que serían los sombreros y cabeza de soldados napoleónicos aunque muy ténues.



Para acceder a la primera planta usamos una escalera que gentilmente nos cedió el consistorio.
Las celdas de la primera planta están comunicadas por su extremo interno.


En la segunda celda se ven pintados con carbón varios soldados con sus armas.


Entramos en la tercera celda que está abovedada como las demás.


Los bocetos en carbón de una fila de personas ocupan la pared derecha.


Los centrales aunque inacabados van acompañados de caballos.


Ahora ven la imagen tratada para remarcar los detalles.


Y aquí otro tratamiento para que observen la gran cantidad de rallas y dibujos que ocupan la pared.


Sobre aquellos bocetos se graban posteriormente estos tres demonios.




Más abajo este crucifijo.


En la pared izquierda existen gran cantidad de cruces y representación de campanarios con sus veletas.



Para subir a la cuarta celda se puso a nuestra disposición una plataforma elevadora habilmente manejada por Mario Sallán, en el exiguo e inclinado espacio que queda frente a la cárcel.


No crean que fue tan fácil, como la puerta abre hacia afuera, una vez abierta no se alcanza al interior desde la plataforma, por lo que hubo que hacer maniobra en un espacio bien escaso para acercarla otra vez.

Durante la elevación aprovechamos para fotografíar grafitis en altura y que no se distinguen desde abajo.
Vemos entre otros la cabeza de un demonio y una guitarra.



La cuarta celda es cuadrada y se cubre con una bóveda rebajada siendo la mayor y única que dispone de ventana.


En una de las paredes vemos pintados con carbón varios hombres armados acompañados de perros.



En el negativo de la anterior imagen les señalo la cúspide del mástil central de uno de los varios barcos grabados que ocupa gran parte de la pared.


Aunque difusos, se aprecian aquí dos jinetes y un perro.



En el muro opuesto a la puerta se situa la letrina que cuenta con un enrejado interno para impedir la huida.


La bóveda está centrada por este aplique de cariz solar.


Si algo caracteriza esta celda es lo abundante de la representación de la mujer, que ocupa casi una pared entera y se extiende por dinteles y por doquier.


Junto a las figuras pueden verse las rayas de contabilidad de los días que iban marcando los presos.





Incluso en el marco podemos ver una mujer dibujada con lápiz.


Una pareja con su bebé.


La mayoría tienen los senos marcados por puntos y como curiosidad la mayoría llevan el pelo trenzado.


Trenza y quizás ¿peineta?.




La siguiente está en la ventana y muestra trenza también.


Yo pienso que los brazos elevados reflejan una actitud danzante o de júbilo, esto es claro está una apreciación personal. Esta mujer en concreto lleva sendos objetos en cada mano ¿castañuelas?. Por encima del grupo se ve asimismo una guitarra muy esquemática.


Varias de éllas llevan en la mano candiles.



Un perro y un ave acompañan al grupo.



Aquí vemos otra muy esquemática que se situa en el dintel de la entrada.


De las ruinas del ayuntamiento demolido, Joan Rovira rescató este grafiti, cuya imagen me cede.



Esto se haría realmente largo, pero mucho, si se hubiesen de poner todas las figuras que existen. He puesto las que me parecen más relevantes aunque todas son importantes por sus curiosos detalles.


Para terminar, un apunte histórico.

El siguiente apunte histórico me lo hace personalmente el historiador JM.Martínez París, cuyo aporte honra este modesto blog. Y es que el uso de esta cárcel durante el siglo XVIII queda documentado en su libro: "Expansión agraria y conflicto social en el S. XVIII : el litigio por las tierras comunales de Tamarit de Llitera" donde nos dice:
"Algunos campesinos, desoyendo los bandos del alcalde, continuaron cultivando fincas del primero, por lo que fueron objeto de diferentes embargos (constan 7 vecinos). Cincuenta y dos más fueron apresados y otros dos, al menos, huyeron del pueblo para escapar de las penas impuestas por el alcalde. La tensión era cada vez más evidente: dos vecinos habían preguntado al alcalde Sangenís si se debían sembrar las Quadrias y aquel les dijo que no por lo que estos respondieron que “a fe habrá muertes si no dejan sembrarlas”. Lo mismo le dijo un jornalero a su amo cuando estaba trabajando en la finca del gran propietario. Un ganadero añadía que muchos de los que iban a sembrar tierras del primer reparto iban armados con escopetas. Sangenís, regidor decano, recibió una carta con “la muerte pintada” y al pie de ella la palabra “Mira” con una esquela de amenazas. También se habían escrito cartas a los escribanos Chicot y Larroya, - relacionados con la comisión de Tamarite- en las que se les decía que
vigilaran cuando estuvieran a Albelda y que no fueran de noche o sin compañía. El Ayuntamiento acabó publicando un bando para que todos los vecinos llevasen las escopetas a la casa de la villa." MARTÍNEZ PARÍS, J.M. 2011, p. 209.


Más información sobre este tema del mismo historiador siguiendo este enlace:  XIII Congreso de historia agraria  y este otro.

2 comentarios:

rondaller dijo...

Interesantísimo artículo. Nunca había visto nada parecido.

Josep Martínez París dijo...

Gracias a Rubén Jové, Eugenio Monesma y Joan Rovira por darnos a conocer estos interesantísimos graffitis. Y al Ayuntamiento de Albelda por su apoyo en su conocimiento.

El blog merecería un premio, por su gran labor de investigación y difusión. Hace años que sigo las publicaciones de Rubén, por lo que es un honor que se cite alguna de mis investigaciones en "Habitantes de la nada"


J.M. Martínez París