lunes, 30 de noviembre de 2015

San Miguel de Montmagastre


El castillo y concretamente la iglesia de San Miguel de Montmagastre, está en la Lista Roja del Patrimonio por motivos sobrados.
En aquélla se nos dice que: "La iglesia de Sant Miquel fue la sede de una canónica aquisgranense fundada posiblemente por Ermengol I d’Urgell a principios del siglo XI. Poco después, una vez muerto Ermengol I en Córdoba, el establecimiento recibió varias donaciones de Ermengol II y los condes de Barcelona. A finales de ese siglo consta que se estaba construyendo una iglesia nueva. El 1111 la canónica de Àger y su priorato de Montmagastre adoptaron la regla de San Agustín. En 1162 el papa Alejandro III emitió una bula donde confirmaba los bienes de Àger, entre los cuales este priorato. Cuando en 1592 la colegiata de Àger fue secularizada, el priorato de Montmagastre fue suprimido convirtiéndose en parroquia, título que mantuvo hasta que fue abandonada, ya en el siglo XX."
El acceso está indicado y se inicia junto a un depósito circular, algo más hacia el norte existe otra senda que va a confluir con la anterior.
Durante el ascenso veremos alredededor los restos del antiguo poblado, aunque ya muy mermados.


El edificio es muy grande: 32 mtrs. de largo por 7 de ancho. En esta imagen puede observarse claramente el tramo antiguo que incluye al ábside y el tramo de la reconstrucción donde se reaprovecharon algunas ventanas del edificio original.

Su ábside es, vamos...altísimo y muy estético. Que es precioso vaya. De sus arquillos ciegos sólo se conservan completos dos pares.

Sus largas y recias lésenas constan de basas y capiteles muy simples. Aquí vemos también la ventana de la cripta.


La imagen que da el interior es realmente lamentable. La cubierta apuntada del edificio antiguo resiste, mientras que en el tramo nuevo está derrumbada.


El ábside fue tapiado a modo de sacristía.

Tras el muro se hallan tres absidiolos con un vano en el central. Los otros dos tienen unos vanos muy pequeños que pueden verse claros desde el exterior.


Del edifico original pueden considerarse el primer tramo de la nave junto al ábside. En el lado del evangelio existen dos capillas.

Mientras que en el de la epístola dos ventanas flanquean una pequeña exedra.


A partir de aquí la nave se cubrió con boveda de lunetos i se construyeron capillas nuevas.



La torre del campanario fue muy transformada aunque claramente construída sobre otra anterior.


Conserva, es una manera de hablar, ciertas pinturas en su interior.


En su base se adivina la fábrica original.


Con cierta pericia puede accederse a la torre, cosa que hago con la intención de mostrales el curioso  remate del muro sur.



Desde dentro se aprecia todavía más la reforma. Aquí vemos un arco de la torre original.



Pegado al templo existe otra nave cubierta con bóveda de cañón que se comunica con el mismo por una de las capillas.





Por aquí se accede a la cripta.


En élla se ven construídos dos contenedores y restos de otros de los que se usaban para guardar alimentos. Con que la cripta fue convertida en una despensa en época indeterminada.



Siguiendo la senda podemos acceder a la cúspide donde se ubicaba el castillo, del que quedan restos muy escasos.

Desde arriba hay una vista impresionante en todas direcciones.



Hace ahora siete años que estuve aquí y nada parece haber cambiado, a peor en todo caso.
Y digo a peor porque una de las "gracias" de este monumento eran sus grafitis medievales donde se representaron entre otras cosas guanteletes de malla como este.

Un águila, una pica, una corona y varios guanteletes más podían verse así en el año 2008.


Siete años más tarde me encuentro que el expolio y la acefalía han hecho de las suyas, faltando un pedazo de yeso que ha sido expoliado. Estará contento quien tal ha hecho, así es como se malmete el patrimonio de todos.
En la Lista Roja debería estar la nación entera...Siempre estamos con el ¡ay! de que un bárbaro haga una barbaridad como es el caso.


Excursión que les recomiendo por lo fácil y por las magníficas vistas que desde aquí se divisan.
Mención aparte merecen las dimensiones de este templo que hace que me pregunte: Si no dejamos caer nuestra casa, ¿Por qué dejamos caer esto?.