Hoy, que no hace día de salir, haremos arqueología de sofá, whisky y cigarrito. Para éllo nos valdremos de una poderosa herramienta como es el visor del Icc, indispensable para hacerse una idea del cambio en el ámbito rural y en la piel del pais, un cambio de una brusquedad del que no todos somos conscientes.
Voy a mostrales unas tomas cercanas a donde resido, donde se cotejan las imágenes de un vuelo del 2010 y otras del 1956/57. Para empezar vemos la huerta de Penella.
El pantano acabó por inundarla toda.


Los llanos del monasterio de Vallverd y huerta de Tragó de Noguera.
Todo quedó en abandono.

¿Y el poblado de los obreros de la presa?, que tantos esfuerzos costó, ¿que fué de él?.




Fue que no fue nada....
Para ver hasta qué punto ha desaparecido el poblado, me traslado hasta las inmediaciones del embalse. En la imagen vemos la antigua disposición de los barracones, en rojo he marcado la cantina, el único y escaso vestigio que se mantiene.
Desde la misma entrada, vemos como todo ha sido tomado por la vegetación.

En este plano general, vemos asomar la cantina timidamente, del resto, nada queda.
Aquí vemos la barra de la cantina, escondida entre una espesa maleza. Maleza en la que todavía podemos encontrar algún manzano de los que crecían en los huertos, ahora abandonados, que rodeaban el campamento.
Mi abuelo, pantanero, no entendería seguramente qué hago hoy aquí, ni creo que hayan vuelto a este lugar muchos de los que trabajaron. Primero porque de éllos, muchos ya no están, y segundo porque pocas ganas les quedarán a los que aun sobrevivan, visto el drama humano que vivieron.
Para terminar, el vuelo del 2010, nos muestra una impresionante vista de San Vicente en Finestres, con el pantano de Canelles casi lleno, el agua atraviesa la muralla para formar una laguna interior donde nadan los sueños de la aventura.

Voy a mostrales unas tomas cercanas a donde resido, donde se cotejan las imágenes de un vuelo del 2010 y otras del 1956/57. Para empezar vemos la huerta de Penella.
El pantano acabó por inundarla toda.

Los llanos del monasterio de Vallverd y huerta de Tragó de Noguera.
Todo quedó en abandono.
¿Y el poblado de los obreros de la presa?, que tantos esfuerzos costó, ¿que fué de él?.



Fue que no fue nada....
Para ver hasta qué punto ha desaparecido el poblado, me traslado hasta las inmediaciones del embalse. En la imagen vemos la antigua disposición de los barracones, en rojo he marcado la cantina, el único y escaso vestigio que se mantiene.
Desde la misma entrada, vemos como todo ha sido tomado por la vegetación.
En este plano general, vemos asomar la cantina timidamente, del resto, nada queda.
Aquí vemos la barra de la cantina, escondida entre una espesa maleza. Maleza en la que todavía podemos encontrar algún manzano de los que crecían en los huertos, ahora abandonados, que rodeaban el campamento. Mi abuelo, pantanero, no entendería seguramente qué hago hoy aquí, ni creo que hayan vuelto a este lugar muchos de los que trabajaron. Primero porque de éllos, muchos ya no están, y segundo porque pocas ganas les quedarán a los que aun sobrevivan, visto el drama humano que vivieron.
Para terminar, el vuelo del 2010, nos muestra una impresionante vista de San Vicente en Finestres, con el pantano de Canelles casi lleno, el agua atraviesa la muralla para formar una laguna interior donde nadan los sueños de la aventura.





































