viernes, 25 de octubre de 2013

Arte prehistórico en la Litera

Ya hace unos años que hice escueta reseña de ciertas pinturas rupestres que descubrió el que suscribe en esta entrada. Es pues motivo de gran satisfacción para mi recibir mensaje de Javier Rey, arqueólogo provincial de Huesca, con la intención de que lo guíe hasta éllas y otras de su entorno.
Este me ha convencido de la conveniencia de no revelar la ubicación de las pinturas debido a su falta de protección,  así que lamentándolo mucho no daré detalles.
Las primeras que veremos ya eran conocidas desde hace unos años y se ubican en el primer abrigo que visitamos.
La primera es una mancha bastante gastada en las que se aprecian ciertas digitaciones en su parte inferior.


Vemos varias manchas y restos de pinturas en el abrigo y entre éllas este polilobulado.
Luego nos hemos desplazado hasta el abrigo donde están las "nuevas", éste se situa a considerable altura y llegamos empapados tras una pesada ascensión bajo un sol que todavía calienta bastante este mes en curso.
Yo he hecho de ayudante mientras él tomaba datos para su informe.
 Y he aprovechado para volver a echar una ojeada por si se me pasó algo por alto hace tres años.
Aquí vemos el primer grupo de digitaciones, Javier me hace notar que hay un pequeño cruciforme en la parte inferior del círculo.
Este es el segundo grupo, algo más tenues que en el primero, las digitaciones se prolongan por su parte superior.
Y aquí hubiese terminado esta crónica de una tarde realmente importante para mi si no hubiera entrado en escena Cati Arilla, que es mi asesora en temas prehistóricos y amiga a pesar de conocerme tan bien.
Es élla quien pone en mis manos un programa informático, una herramienta de cuyo tratamiento de imágenes adaptado a la pintura rupestre, dimana una nueva visión de trazos ocultos al ojo humano.
Es un programa que los arqueólogos de sofá en piel flor como yo consideramos impagable en la medida en que nos permite "trabajar" reclinados sin salir del saloncito.
Así que sin más dilación lo aplico en las pinturas que vimos con Javier.
En la primera quedan más claras las digitaciones que observamos.

Del polilobulado el programa arroja estos resultados.
Las digitaciones del segundo abrigo se ven mucho más claras tras el procesado.

Visto esto, mis sospechas de que haya pinturas que no viéramos en nuestra visita crecen de manera desmedida, así que me determino a volver al abrigo y tomar fotos del mismo al completo. Tomo más de cuatrocientas imágenes que suponen varias horas de trabajo aplicando el programa en los modos prefijados, ya que sus posibilidades son amplísimas.
Una toma de parte del abrigo revela restos de pigmento.

Y entre los mismos aparecen dos antropomorfos.




Aquí vemos otra con varios trazos. Primero el original.

Y ahora procesado.

Cuatro signos aparecen en otra parte del abrigo.

Aunque ténues, el programa los revela muy bien.




Existen varias manchas más o menos definidas que no voy a exponer aquí por irrelevantes, tampoco descarto que se me haya pasado algo por alto, aunque lo veo difícil pues la búsqueda ha sido exhaustiva.
Para terminar, un grupo de pectiniformes a los que también el programa les dará parte del esplendor que los años han borrado.
Primero vemos la imagen original y luego tres resultados.




Y hasta aquí llega esta mini-investigación, es una lástima la pérdida de bastantes pinturas debido a las agresiones sufridas, pues creo que se hubiera visto alguna más a tenor de las manchas que salpican las paredes aquí y allá.
No quiero terminar sin enlazarles al blog de un amigo donde se recogen varias pinturas de la zona del Duratón que son muy dignas de ver: Conoce tu comarca. Mágico Duratón.

sábado, 5 de octubre de 2013

Arqueología vinícola en la Litera (I)

El cultivo de la vid tuvo una gran importancia en tiempos pasados, lo que obligó a implantar tinas en medio de los campos como las que se ven aquí.
Campos de la Litera que a día de hoy no guardan ni rastro del antiguo cultivo, sin embargo los restos nos hablan de un realidad bien diferente.
Vamos a ver primero cuatro tinas cuya localización me ha sido gentilmente cedida por Fernando Colomo y Mariano Val, colaboradores con valiosos aportes al catálogo de Cabanes de Volta de la Litera.
Con las coordenadas en la mano los arqueólogos de chaisse longue vamos a tiro fijo, con que en este caso el mérito, si alguno hay, me es totalmente ajeno.

La primera tina apenas asoma del terreno y es de difícil localización.



La segunda, bastante arruinada, conserva escasos restos de la edificación.



Como la anterior ésta fue reconvertida y pasó a ser una estancia más del edificio tal como revela su entrada y la escalera que la comunicaba con la planta superior.


De la tercera apenas quedan restos de la edificación, aunque la tina está completa y parece que se cubrió posteriormente tras su abandono. Esta la descubrí de manera casual mientras buscaba las otras.




La cuarta también tiene la edificación muy arruinada.



En su desuso se habilitó como almacen agrícola, vemos aquí su entrada entre jambas de ladrillo.


En su interior aun puede verse un trillo de discos entre el escombro.


Y una argolla para atar a las bestias.


La quinta conserva la caseta de la tina y la pequeña volta que protegia la boixa o boca de vaciado.


Esta rústica caseta alberga la tina.



Y aquí vemos la entrada a la volta.


Una estancia pequeña para proteger la boixa que en su día sería expoliada pues no la hallo.



En el revoco de yeso alguien registró las cargas de uva que acudían anualmente para su pisado.
"Lista de las hubas del año 1907", leemos.


 Y 80 cargas de uva el año 1929, no se especifican proveedores aquí.
El año 1918 presenta una extensa lista sumando 91. Una carga de uva son ocho arrobas, de dos arrobas sale una cántara que equivale a 16,3 litros.

Ya en otro punto de la comarca...
Por su cercanía diría que los tres elementos siguientes pertenecieron a una antigua explotación agrícola, el vino era uno de sus productos principales, tanto es así que excavaron en el conglomerado lo que fue una cueva-bodega.


A causa de un derrumbe en una de sus paredes la cueva aparece iluminada.


El hueco que vemos nada más entrar a la derecha albergaba una bota, vemos también un estante y varios huecos en la pared.


A continuación se ve otro gran hueco en la pared contigua. De los restos que se aprecian por el suelo deduzco que tenían varias sillas, una carretilla de mano, distintos toneles, una jarrita de barro y que las botas se apoyaban sobre ciertas piedras talladas que se ven por el suelo.


A la entrada de la bodega se disponía un pequeño horno.


Unos metros más allá encuentro la tina que un día alimentó la bodega. Vemos los restos de su caseta de adobe sobre una gran roca, ésta fue excavada y alicatado su interior conformando un recipiente estanco donde los haya.



La boixa debió estar aquí, taladrada en la pura roca, pero ni aquélla ni la volta que seguro la protegía se conservan.

Dos escasas paredes de adobe es lo único que queda junto a la tina.



No lejos de la tina, una cabana de volta (la 196 del catálogo de las de la Litera concretamente), se situa en lo que sería el sitio de habitación de este lugar, un edificio que tuvo mayor entidad a juzgar por los muros que lo rodean.
 La construcción hipogea hace que la cabana permanezca cuando todo se derrumba a su alrededor.


En el lado izquierdo de su interior se ve claro un gran hueco dispuesto a albergar una bota o tonel.


Y esto es todo lo visto hasta ahora, que seguro queda algo por investigar. Un patrimonio practicamente extinto, arrasado por los nuevos tiempos y costumbres.
Un arnal más que mediano, y más que digno en su época y en ésta, se halla cerca de todo esto tal como lo dejaron....el vino y la miel. 

Sobra decir que todo esto se halla en total abandono desde que perdió su función, cosa que ocurrió hace un siglo aproximadamente. Un siglo de abandono absoluto y lo que es peor, de olvido para este PATRIMONIO LITERANO que se halla tal cual ven. 
Amigos, aquí no viene nadie, pero nadie, y lo sé porque una entrada como esta no se fragua con una sola visita, y van pasando los años y nunca hallé más que mis propias huellas.