martes, 8 de enero de 2013

Nadie en Torre Baró

Torre Baró es un despoblado ribagorzano que me ha sorprendido, y es que da la sensación de que "alguien" luchó en los últimos años de su devenir para reparar cubiertas y llevar la electricidad a las casas.
El pueblo se divide en dos, una parte alta que parece ser para acomodo del ganado y donde se hallaba la era y una baja donde está la iglesia y el centro del núcleo.
Poco antes de llegar se encuentra este pilaret semidestruido a la orilla del camino.

Aquí vemos las construcciones de la parte alta.

Dentro de uno de los cubiertos se encuentra esta aventadora.

Desde arriba vemos el pueblo, su calle única de entrada desembocaba en una plaza centrada por el horno.

Aquí vemos como se reparó la cubierta en este bloque que agrupa a tres grandes casas.

Y aquí el poste de electricidad a la entrada del pueblo.

A nuestra derecha queda la iglesia, románica en sus inicios fue muy reformada posteriormente.

Un atrio con óculo en su frente cubre la entrada.

Posée dos capillas laterales y una sacristía adosada al lado norte del ábside.

Esta es su sencilla entrada.

En el ábside y en una de las capillas se conservan ciertas pinturas modernas. El ara esta desaparecida.

Existe un pequeño coro donde vemos un vano.

Y en su sacristía este lavamanos de losa monolítica con desagüe al exterior.

Junto a la sacristía perviven varias cruces en un pequeño camposanto tomado por la maleza.

En el exterior de su ábside, en la zona que parece ser la más antigua del templo se aprecia otro vano aunque está colmado.

La primera casa que  hallo es realmente imponente, muestra la entrada del palomar en su última planta y restos de un gran balcón.

Esta imagen de la caja donde debiera ir el contador y la acometida junto a la entrada se repite en todas las casas. 
Así como las reparaciones que ya mencioné de las cubiertas, que parecen haber sido hechas hace escasas décadas.
Esta es la caseta del horno, a su derecha el bloque de casas y a su izquierda la calle única se bordea de corrales y establos.
Esta es una de las casas del bloque, el interior de las mismas está bastante derruido, muestran algunas ventanas de asiento.
Esta otra se situa al lado izquierdo junto a los corrales, se ve en su fachada el cable eléctrico que nunca llegó a entrar.

Hay gran cantidad de jaulas y atalajes de bestias de tiro.

Un porche empedrado cubría las entradas de las casas del bloque central.

Desde la puerta de una de éllas se ven los depósitos de aceite con su tapa. En las plantas de habitación no se ve excesivo lujo, incluso en las de las casas más grandes. 
La calle desemboca en una casa sobre cuyo dintel se lée la fecha de 1910, sin embargo, toma elementos de una colindante mucho más antiguos.

El ventanal inferior, en cuyo dintel hay una cruz grabada, se ha tomado de la casa colindante, así como parte de los bloques que la constituyen, principalmente los de la esquina.
Y es que la casa colindante tenía la entrada más grande de todo el pueblo, de la que unicamente restan parte de sus jambas. En su solar se habilitaron pequeños corrales.

De la gran casa que ocupaba este solar queda una pared adosada a la adyacente.

De los bajos de aquella casa se conservó cierta estancia abovedada a la que la ruína convirtió en subterránea. Su acceso está parcialmente oculto por la vegetación.

Dentro se halla este molino "de sangre".

Vemos la entrada y la bóveda bajo estas líneas.

Vemos aquí el lado externo con un vano aspillerado.

El abandono es total en el pueblo, (no se fíen de la apariencia externa, por dentro las casas están a pique) a pesar de que como ya he dicho muestra las trazas de haber recibido un último impulso a su continuidad hace no demasiado. Un impulso que se revela en las reparaciones de varias casas y en la pre-electrificación.
Un impulso al fin, vano.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Tres torres


La Puebla de Fantova es un bonito pueblo de trazado medieval que cuenta con bellos rincones, su estructura se articula en torno a la calle Mayor como eje y le permitía cerrarse al exterior por medio de puertas fortificadas. Un paseo por el núcleo revela su condición defensiva y su antigüedad.

La entrada principal a la villa la protegían dos torres: la de Casa Pariz y la de Casa Girón. Entre éllas un cubierto abovedado llamado de Santa Ana las unía.
Vemos aquí la torre de Casa Pariz, a pesar de estar catalogada como Bien de Interés Cultural, su estado deja bastante o mucho que desear.

De planta cuadrada, sus muros albergan cuatro pisos. Una cornisa moldurada separa el primero del resto.

El primer vano que vemos corresponde al segundo piso y fue rasgado para convertirlo en balcón. Ahora no es ni una cosa ni otra.

En el tercer piso se abre este otro de jambas y dintel moldurados. Nótese como ambos vanos cuentan con un arco de descarga sobre el dintel.

En el cuarto piso se abre un pequeño vano aunque quizá no sea original, ya que se presume que la torre tenía una altura más.

En el lado norte está su acceso, una portada dovelada con una puerta desvejenciada.
El cable eléctrico, el soporte de aisladores y la señal no ayudan para nada a su imagen.

En la clave leémos: Año 1575.

El primer vano correspondiente al segundo piso presenta las aristas molduradas y sendas troneras a sus costados. La carpintería pudiera ser la original aunque en lamentable estado.

Las troneras cuestan de ver ya que han sido taponadas con piedras.

El vano del tercero muestra decoración en la moldura y está groseramente semitapiado. Lo flanquean dos saeteras circulares.

El del cuarto es de traza parecida a los otros aunque más simple, le acompaña una tronera.

                                     
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Traspasado el cubierto de Santa Ana vemos la imponente  torre de Casa Girón.

La torre tiene cuatro pisos de altura, siendo en el último en el que vemos los vanos de acceso y antiguos soportes de los matacanes.
La parte superior del paso abovedado presenta un aspecto dejado.

La profusión de cables, ya no digamos la farola en la torre, harán que tengamos que descartar fotos como esta...
La torre fue consolidada por su propietario en el año 1999. Es ciega en su primera planta y unicamente tiene un vano en el segundo y tercer piso.
Toda élla da una sensación de rusticidad y solidez.

El acceso a la torre es desde la propia casa adosada cuya entrada vemos con dintel y jambas sogueados.



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La torreta de Calón 

La tercera torre que veremos es una perfecta desconocida, incluso para la propia web del ayuntamiento.
Para llegar hasta élla es necesario acceder a la ermita de Liguerre, en un cerro cercano a diez minutos de la población.

Un bonito camino enlosado asciende hasta la ermita, el acceso sólo puede hacerse a pie.

La ermita aloja la Virgen de Laude, patrona de la población.

Llegados ya a este punto, es complicado explicar el camino a seguir. La torre se situa al extremo sur del cerro, pero es tal el espesor y altura de la vegetación que encontrarla no es tarea fácil.

La función de la torreta de Calón no está demasiado clara, los restos constructivos que la circundan son de dificil interpretación, siendo su aspecto más de corrales de ganado que no de vivienda.
Yo me pasé un poco de largo y la vi tal que así desde el norte.

La fachada principal está en el lado sur. La entrada a la torre tiene un dintel monolítico que apoya sobre jambas compuestas cada una por un par de grandes piedras.
En su segunda planta se abren dos vanos, uno que parece original con vierteaguas biselado y otro a su lado posterior en el tiempo. En la última planta se aprecia un vano adintelado y los soportes de un matacán.
La cubierta está derrumbada así como parte del paramento este que se presenta ciego.


Aquí vemos los dos primeros vanos de su fachada.

Y aquí  el soporte del matacán junto a otro vano cuadarado.

Por aquí entro a su planta baja que se cubre con bóveda de cañón.

Del muro este arranca una escalera de acceso a la planta superior en dos tramos, bajo la misma hallo cierto depósito de piedra semicubierto por una loseta bajo un pequeño nicho.

Existen también dos nichos a ambos lados de la entrada.

Una enredadera tapona totalmente el final de la escalera, por lo que he tenido que arrancarla de cuajo para poder entrar. En la planta crecen árboles y la maleza la invade casi al completo.
Vemos en el muro oeste un nicho rectangular en la parte inferior, los encajes de las vigas y un vano cuadrado y aspillera de la última planta.

Otro vano se abre a la izquierda del nicho en el muro oeste.

Los vanos ya mencionados de la fachada.

Y sobre éllos la entrada al matacán.

Esta es la segunda aspillera de la última planta y único vano del muro norte.

En la segunda planta existe esta hornacina de regular tamaño excavada en el muro norte.

 Y aquí vemos parte de las edificaciones que rodean la torre.
Existe cierta información sobre la torre en la página del Sistema de Información(?) del Patrimonio Aragonés (SIPCA), una vez más errónea, empezando por la representación de las plantas que no se corresponde con la real.
Olvidada y casi desconocida, la torrreta de Calón oculta en el bosque su secreto.

 
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Y ya para terminar...

El aficionado a la paleontología no podrá pasar por alto el aflore eocénico en el acceso a la ermita.
Se aprecian ejemplares de gasterópodos como Natica sp. y Turritella sp. .
También foraminíferos como los nummulites, llamados "dinerets" en algunos lugares de Aragón por su semejanza a una moneda.

Aquí vemos varios ejemplares, entre éllos un nummulites en sección mostrando sus cavidades internas.

Hay parcelas del afloramiento donde los turritélidos cubren literalmente el suelo.


Y esto es todo lo visto, una visita interesante y fácil que les recomiendo, donde podemos redescubrir y disfrutar de nuestro patrimonio.




Fotos: Panasonic