Sobre el desaparecido municipio de Labazuy, dice el Madoz: "Lo constituyen 3 masos o casas de campo, en un llano que se forma entre varios montes...tiene una iglesia dependiente de la de Gabasa y un cementerio contiguo...y enfrente del mas llamado de Nicolau, en el camino que va a Benabarre, existe un pozo, junto con alguna que otra fuentecilla que existe en el término, sirve para el consumo de los vecinos. Produce centeno, cebada, escalla(carraón) y vino. Cría ganado lanar y cabrío, y caza de perdizes, conejos y liebres, con algunos lobos y zorras. 49 almas". Ésta reseña fue escrita cuando algunos de los Masos ya llevaban como mínimo 250 años de existencia. Es por éllo que la apreciación hecha por Madoz sobre lo que producen:"...en tan corta cantidad, que dificilmente hay lo necesario para los habitantes", me parece del todo infundada.
Como bajo el monte Labazuy existen 4 masos de sobrada antigüedad, ignoro qué tres formaban el municipio. Bajo estas líneas vemos el Mas Nou (cast: nuevo), que es el primero que encontramos en la ruta.
Vemos la fecha en la clave de la entrada: 1735.
Típica sala del hogar con sus dos bancos corridos y sus ventanas hacia el sur o poniente.
Los masos, sin luz eléctrica, abrían sus ventanas hacia el este y el sur; la cara norte por fría, se presenta ciega o con ventanucos en aspillera. No tienen en general demasiadas ventanas, aunque todos ventilan la falsa que es donde se almacenaban y secaban muchos productos agrícolas.
Vemos aquí un horno para el pan y lo que se tercie. Vuelvo a incidir en la prolongada ocupación en el tiempo de los Masos, de la que se infiere que la colonización de éste terreno fue completamente viable.
La alacena rinconera que vemos es el más "lujoso" de los muebles, hallándose en el comedor de muchísimas casas antiguas de la zona. Es el más humilde antecedente del mueble-bar.
La siguiente imagen, fechada sobre 1950, ha sido cedida cortesmente por Benjamín Benedicto Badías, y en élla aparecen sus padres, tíos y abuelos frente al Mas Nou en una boda.
Vemos aquí el Mas de Perat, lo hallamos cerrado y en uso, con un huerto cultivado en lo que era el redil.
Este mas como los otros, parte de un edificio primigenio que con el tiempo va creciendo en superficie. Un arco cegado, antigua entrada del edificio primitivo, nos muestra ésta fecha:1616.
El Mas de Chías es uno de los más grandes, con un gran redil y dependencias anexas.
Está muy derruído, siendo usado según se ve como refugio espóradico de pastores y almacen. Cuenta con una fuente cercana para su abastecimiento.
Aun pueden verse atalajes de las bestias en la entrada.
El interior de las habitaciones es un revuelto de papeles, ropa, muebles y enseres del hogar. Nada de valor, ya que por aquí han pasado ya a expoliar: los del hierro, los de las tejas, los "anticuarios", los que recogen lo que dejan éstos, los de las "piedras" para el chalet, y un largo etc.
Es por éllo que si queremos ver muchos de los objetos que envolvían este modo de vida debemos buscarlos en los rastros y mercados callejeros de antigüedades.
De las revistas halladas cabe deducir que estuvo habitado como mínimo hasta 1973.
Por este túnel descendente accedemos a la bodega.
Su bóveda apuntada, aloja un gran pilar de carga.
Aun se conservan varias barricas, cosa rara, pues suelen acabar en el fuego o reconvertida su madera.
La oscuridad sería total normalmente, pues la poca luz de la entrada procede del derrumbe de parte del túnel.
Por la derecha la luz entra por una de las bocas que comunican al exterior.
Y por último vemos el Mas de Nicolau, donde nos recibe un ciprés de gran talla.
Nótese el tamaño del tronco del árbol que nace adosado a la fachada este.
Supera con creces la altura de la casa, siendo un ejemplar muy digno de ver.
La entrada principal del edificio primitivo, queda confinada entre dos adosados posteriores; el añadido de la izquierda parece ser un comedor o "sala noble", y el derecho, un silo.
Un pasillo nos lleva a esta sala central desde la que se distribuye la casa, que cuenta con muchas alcobas.
Vemos todavía algun apero agrícola.
Antes que nuestras abuelas disfrutasen de las picas de cocina de loza, se estilaba la fregadera monolítica que podemos ver. Una pieza cada vez más rara. La cocina de este mas era muy amplia, y contó con sus picas de loza también. La grifería es marca "el cántaro".
El ganado accedía al redil desde el camino delantero del mas atravesando éste túnel bajo la cocina y el comedor.

El redil y corrales son muy amplios, acordes con el número de bestias que se manejaban.
Recuentos grabados en el yeso, habituales también donde hubo ganado.
Quien tiene animales astados en casa, dicho sea con perdón, lo que le sobran son perchas.
Vemos aquí los grandes trulls de piedra para el aceite, no querais saber lo que puede llegar a pesar un recipiente de estos.
En lo más profundo de la casa encontramos una oscura bodega. De los toneles y botas nada más quedan los aros metálicos; los que se ven en la imagen tienen dos metros de diámetro como mínimo.
Cerca del mas vemos los restos de un pequeño oratorio.
Es una sencilla construcción rectangular con cubierta a dos aguas.
Sobre el altar vemos tres peanas, restos de un mueble y un pilar central de sostén.
La aspillera que vemos en la pared está orientada hacia la entrada del mas, de modo que se puede "estar en misa y repicando".
La flecha señala la ubicación de una ermita, sobre el monte que dió nombre al municipio.
Desde la ermita, a 938 metros, podemos ver abajo el Mas de Nicolau y el de Chías al fondo.
Poco queda ya de la ermita románica, por el momento desconocemos por completo su advocación.
Y esto es todo lo visto, tan sólo el Mas de Perat y el Nou se medio mantienen, los otros están en pleno abandono. No han pasado en vano 400 años, que se dice pronto.
Ya sabrán disculpar los propietarios mi entrometimiento, que ha sido con la mejor intención y sin ánimo alguno de causar molestia.
******************************************************************************
Anexo:Mas de Chías 1969.
En Mayo de 1969, el señor José Luís Bruallas, escribió desde el Mas de Chías una carta a su amiga Maria Luisa Calvo, residente en la calle Concepción Melisa, en el madrileño barrio de Moratalaz. Dicha carta, sino se hizo copia, nunca llego a salir del Mas, pues la encontré yo mismo "ratoneando".
En élla, éste joven con 18 años cumplidos el 21 de Abril, le da noticias a su amiga de la fiesta que celebran unidos la gente de los Masos el 11 de Mayo. Reseña asimismo que el 1 de Mayo subieron a la ermita del monte Labazuy los de casa con el tractor, encontrándose en su cima más de 500 personas; luego fueron a bailar a un pueblo cercano chicos y chicas.
Cuenta a su amiga también éste joven, su deseo de aprender a conducir, pues tienen coche en casa...
El coche, aparcado frente al Mas de Chías no lo arrancaremos, pero(llamadme sentimental) quizá esta carta pueda llegar al fin a su destino, y que sepa la destinataria que su amigo no la olvidó.

Como bajo el monte Labazuy existen 4 masos de sobrada antigüedad, ignoro qué tres formaban el municipio. Bajo estas líneas vemos el Mas Nou (cast: nuevo), que es el primero que encontramos en la ruta.
Vemos la fecha en la clave de la entrada: 1735.
Típica sala del hogar con sus dos bancos corridos y sus ventanas hacia el sur o poniente. Los masos, sin luz eléctrica, abrían sus ventanas hacia el este y el sur; la cara norte por fría, se presenta ciega o con ventanucos en aspillera. No tienen en general demasiadas ventanas, aunque todos ventilan la falsa que es donde se almacenaban y secaban muchos productos agrícolas.
Vemos aquí un horno para el pan y lo que se tercie. Vuelvo a incidir en la prolongada ocupación en el tiempo de los Masos, de la que se infiere que la colonización de éste terreno fue completamente viable.
La alacena rinconera que vemos es el más "lujoso" de los muebles, hallándose en el comedor de muchísimas casas antiguas de la zona. Es el más humilde antecedente del mueble-bar.
La siguiente imagen, fechada sobre 1950, ha sido cedida cortesmente por Benjamín Benedicto Badías, y en élla aparecen sus padres, tíos y abuelos frente al Mas Nou en una boda.
Vemos aquí el Mas de Perat, lo hallamos cerrado y en uso, con un huerto cultivado en lo que era el redil.
Este mas como los otros, parte de un edificio primigenio que con el tiempo va creciendo en superficie. Un arco cegado, antigua entrada del edificio primitivo, nos muestra ésta fecha:1616.
El Mas de Chías es uno de los más grandes, con un gran redil y dependencias anexas.Está muy derruído, siendo usado según se ve como refugio espóradico de pastores y almacen. Cuenta con una fuente cercana para su abastecimiento.
Aun pueden verse atalajes de las bestias en la entrada.
El interior de las habitaciones es un revuelto de papeles, ropa, muebles y enseres del hogar. Nada de valor, ya que por aquí han pasado ya a expoliar: los del hierro, los de las tejas, los "anticuarios", los que recogen lo que dejan éstos, los de las "piedras" para el chalet, y un largo etc.Es por éllo que si queremos ver muchos de los objetos que envolvían este modo de vida debemos buscarlos en los rastros y mercados callejeros de antigüedades.
De las revistas halladas cabe deducir que estuvo habitado como mínimo hasta 1973.
Por este túnel descendente accedemos a la bodega.
Su bóveda apuntada, aloja un gran pilar de carga.
Aun se conservan varias barricas, cosa rara, pues suelen acabar en el fuego o reconvertida su madera.
La oscuridad sería total normalmente, pues la poca luz de la entrada procede del derrumbe de parte del túnel.Por la derecha la luz entra por una de las bocas que comunican al exterior.
Y por último vemos el Mas de Nicolau, donde nos recibe un ciprés de gran talla.
Nótese el tamaño del tronco del árbol que nace adosado a la fachada este.
Supera con creces la altura de la casa, siendo un ejemplar muy digno de ver.
La entrada principal del edificio primitivo, queda confinada entre dos adosados posteriores; el añadido de la izquierda parece ser un comedor o "sala noble", y el derecho, un silo.
Un pasillo nos lleva a esta sala central desde la que se distribuye la casa, que cuenta con muchas alcobas.
Vemos todavía algun apero agrícola.
Antes que nuestras abuelas disfrutasen de las picas de cocina de loza, se estilaba la fregadera monolítica que podemos ver. Una pieza cada vez más rara. La cocina de este mas era muy amplia, y contó con sus picas de loza también. La grifería es marca "el cántaro".
El ganado accedía al redil desde el camino delantero del mas atravesando éste túnel bajo la cocina y el comedor.
El redil y corrales son muy amplios, acordes con el número de bestias que se manejaban.
Recuentos grabados en el yeso, habituales también donde hubo ganado.
Quien tiene animales astados en casa, dicho sea con perdón, lo que le sobran son perchas.
Vemos aquí los grandes trulls de piedra para el aceite, no querais saber lo que puede llegar a pesar un recipiente de estos.
En lo más profundo de la casa encontramos una oscura bodega. De los toneles y botas nada más quedan los aros metálicos; los que se ven en la imagen tienen dos metros de diámetro como mínimo.
Cerca del mas vemos los restos de un pequeño oratorio.
Sobre el altar vemos tres peanas, restos de un mueble y un pilar central de sostén.
La aspillera que vemos en la pared está orientada hacia la entrada del mas, de modo que se puede "estar en misa y repicando".
La flecha señala la ubicación de una ermita, sobre el monte que dió nombre al municipio.
Desde la ermita, a 938 metros, podemos ver abajo el Mas de Nicolau y el de Chías al fondo.
Poco queda ya de la ermita románica, por el momento desconocemos por completo su advocación.
Y esto es todo lo visto, tan sólo el Mas de Perat y el Nou se medio mantienen, los otros están en pleno abandono. No han pasado en vano 400 años, que se dice pronto.Ya sabrán disculpar los propietarios mi entrometimiento, que ha sido con la mejor intención y sin ánimo alguno de causar molestia.
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Anexo:Mas de Chías 1969.
En Mayo de 1969, el señor José Luís Bruallas, escribió desde el Mas de Chías una carta a su amiga Maria Luisa Calvo, residente en la calle Concepción Melisa, en el madrileño barrio de Moratalaz. Dicha carta, sino se hizo copia, nunca llego a salir del Mas, pues la encontré yo mismo "ratoneando".
En élla, éste joven con 18 años cumplidos el 21 de Abril, le da noticias a su amiga de la fiesta que celebran unidos la gente de los Masos el 11 de Mayo. Reseña asimismo que el 1 de Mayo subieron a la ermita del monte Labazuy los de casa con el tractor, encontrándose en su cima más de 500 personas; luego fueron a bailar a un pueblo cercano chicos y chicas.
Cuenta a su amiga también éste joven, su deseo de aprender a conducir, pues tienen coche en casa...
El coche, aparcado frente al Mas de Chías no lo arrancaremos, pero(llamadme sentimental) quizá esta carta pueda llegar al fin a su destino, y que sepa la destinataria que su amigo no la olvidó.


La abadía y Casa Maruja, se adosaban al templo hasta gran altura, la plaza se cerraba con dos bloques de grandes casas y un portal cubierto.
Casa Maruja estaba completamente adosada a los pies del campanario, siendo su fachada una prolongación del muro que circunda la plaza. Nótese la decoración en yeso bajo el balcón,(y el soporte del mismo en ladrillo), superponiéndose al arco de entrada; fruto todo ello de la
Cerca vemos Casa Sarraú, de tipología
Algo más adelante, en el interior de varias casetas, podremos ver los silos excavados en la roca. De forma globular y con una profundidad aproximada de dos metros, su boca de aproximadamente 40 cm, muestra el rebaje para el encaje de la tapa.
Aquí vemos el muro que circunda la plaza; en el lado izquierdo de la imagen, puede verse una escalera de acceso tomada por la vegetación.
Desde aquí vemos asomar imponente la iglesia.
He vuelto atrás para entrar a la plaza por el portal; aquí vemos Casa Guardia, una de las casas principales, con su gran terraza.
La ermita de San Mamés, era el oratorio privado de Casa Vidal, cuya entrada entrevemos a la izquierda. Sus propietarios poseían título de nobleza y era una de las familias más pudientes de la población.

Vista del portal desde la plaza.
Vista de Casa Miquel, Casa Andrés y Casa Rivera en la plaza. Las casas eran de piedra, pero algunas se recrecieron con adobe. En general eran bastante voluminosas.
A la iglesia de
El interior es muy oscuro, vemos el coro al fondo y la entrada a la abadía.
El altar profanado, se cubría con una enorme losa de piedra.
Su nave única se divide en tres tramos cubiertos por bóvedas estrelladas. La nervadura de dichas bóvedas no es de piedra, sino de ladrillo aplantillado. Los
Aquí se reseña la fecha del repintado interno: 1885.
Bóveda del coro.
Entrada de acceso desde la abadía.
La abadía ejercía de escuela y vivienda del maestro, en su interior encontramos éste dintel grabado.
Las bóvedas ofrecen un aspecto muy colorista, que no se aprecia totalmente debido a lo oscuro del interior.


Dos de las capillas, que se cubren asimismo con bóvedas de crucería.



Camino del campanario, sobre el coro, se aprecia en las capillas el arco antiguo en piedra sillar, bajo el que se construye posteriormente con ladrillo la bóveda.

Desde aquí arriba podemos ver los silos en la roca y las casetas que los albergan. Estos silos se dan por lo común por "medievales", término difuso y confuso para estas construcciones, extendidas ampliamente por la provincia, y cuyo origen se pierde en el tiempo.
La bóveda del campanario, revela en uno de sus nervios la reconstrucción en ladrillo.
Las vistas son muy amplias desde el campanario, ya que el pueblo está alto. La entereza de la parroquial, acentúa todavía más la sensación de destrucción que ofrece el pueblo, que debió ser precioso en su tiempo.
Desde aquí arriba podemos ver también uno de los
Su diámetro es de tres metros aproximadamente, y su profundidad la ignoro, aunque debe estar entre 3 y 4 metros.
En una de sus casas puede verse todavía esta boca de horno. Y es que en estos pueblos aislados, uno se lo hacía todo o casi: el vino, el pan, el abrigo, la carne, la leche, el queso, la verdura, y en fin, lo necesario para lo que es basicamente vivir, esto es, sustentarse. Su regimen autárquico, cargado de dificultades, les daba una independencia, núnca bien ponderada.
Este es uno de los aljibes cercanos al pueblo, que cuenta con una escala de acceso.
Y este, completamente helado, está en la parte baja del pueblo junto a una casa.
Esta es una de las casas que mejor se conservan, Casa Viola, vamos a entrar en élla.
El centro de la casa era esta sala, a cuya derecha vemos la cocina.
Estas son las picas de la pequeña cocina, no hay grifo porque el agua se echa desde un cántaro, que se almacena con otros en una cantarera hundida en la pared.
En la planta baja, aún pueden verse dos grandes botas; la viña era otro de los cultivos que no solía faltar en ningún pueblo.
Unos carteles a la entrada del pueblo, nos advierten del peligro de derrumbe, y prohiben expresamente el paso. Existe tambien un cartelón turístico con información acerca del pueblo, donde se nos dice entre otras cosas, que es propiedad de