sábado, 3 de abril de 2010

Masos de Labazuy

Sobre el desaparecido municipio de Labazuy, dice el Madoz: "Lo constituyen 3 masos o casas de campo, en un llano que se forma entre varios montes...tiene una iglesia dependiente de la de Gabasa y un cementerio contiguo...y enfrente del mas llamado de Nicolau, en el camino que va a Benabarre, existe un pozo, junto con alguna que otra fuentecilla que existe en el término, sirve para el consumo de los vecinos. Produce centeno, cebada, escalla(carraón) y vino. Cría ganado lanar y cabrío, y caza de perdizes, conejos y liebres, con algunos lobos y zorras. 49 almas".  Ésta reseña fue escrita cuando algunos de los Masos ya llevaban como mínimo 250 años de existencia. Es por éllo que la apreciación hecha por Madoz sobre lo que producen:"...en tan corta cantidad, que dificilmente hay lo necesario para los habitantes", me parece del todo infundada.
Como bajo el monte Labazuy existen 4 masos de sobrada antigüedad, ignoro qué tres formaban el municipio. Bajo estas líneas vemos el Mas Nou (cast: nuevo), que es el primero que encontramos en la ruta.
Vemos la fecha en la clave de la entrada: 1735.

Típica sala del hogar con sus dos bancos corridos y sus ventanas hacia el sur o poniente.
Los masos, sin luz eléctrica, abrían sus ventanas hacia el este y el sur; la cara norte por fría, se presenta ciega o con ventanucos en aspillera. No tienen en general demasiadas ventanas, aunque todos ventilan la falsa que es donde se almacenaban y secaban muchos productos agrícolas.

Vemos aquí un horno para el pan y lo que se tercie. Vuelvo a incidir en la prolongada ocupación en el tiempo de los Masos, de la que se infiere que la colonización de éste terreno fue completamente viable.

La alacena rinconera que vemos es el más "lujoso" de los muebles, hallándose en el comedor de muchísimas casas antiguas de la zona. Es el más humilde antecedente del mueble-bar.

La siguiente imagen, fechada sobre 1950, ha sido cedida cortesmente por Benjamín Benedicto Badías, y en élla aparecen sus padres, tíos y abuelos frente al Mas Nou en una boda.

Vemos aquí el Mas de Perat, lo hallamos cerrado y en uso, con un huerto cultivado en lo que era el redil.

Este mas como los otros, parte de un edificio primigenio que con el tiempo va creciendo en superficie. Un arco cegado, antigua entrada del edificio primitivo, nos muestra ésta fecha:1616.

El Mas de Chías es uno de los más grandes, con un gran redil y dependencias anexas.
Está muy derruído, siendo usado según se ve como refugio espóradico de pastores y almacen. Cuenta con una fuente cercana para su abastecimiento.

Aun pueden verse atalajes de las bestias en la entrada.

El interior de las habitaciones es un revuelto de papeles, ropa, muebles y enseres del hogar. Nada de valor, ya que por aquí han pasado ya a expoliar: los del hierro, los de las tejas, los "anticuarios", los que recogen lo que dejan éstos, los de las "piedras" para el chalet, y un largo etc.
Es por éllo que si queremos ver muchos de los objetos que envolvían este modo de vida debemos buscarlos en los rastros y mercados callejeros de antigüedades.
De las revistas halladas cabe deducir que estuvo habitado como mínimo hasta 1973.

Por este túnel descendente accedemos a la bodega.

Su bóveda apuntada, aloja un gran pilar de carga.

Aun se conservan varias barricas, cosa rara, pues suelen acabar en el fuego o reconvertida su madera.

La oscuridad sería total normalmente, pues la poca luz de la entrada procede del derrumbe de parte del túnel.
Por la derecha la luz entra por una de las bocas que comunican al exterior.

Y por último vemos el Mas de Nicolau, donde nos recibe un ciprés de gran talla.

Nótese el tamaño del tronco del árbol que nace adosado a la fachada este.

Supera con creces la altura de la casa, siendo un ejemplar muy digno de ver.

La entrada principal del edificio primitivo, queda confinada entre dos adosados posteriores; el añadido de la izquierda parece ser un comedor o "sala noble", y el derecho, un silo.

Un pasillo nos lleva a esta sala central desde la que se distribuye la casa, que cuenta con muchas alcobas.

Vemos todavía algun apero agrícola.

Antes que nuestras abuelas disfrutasen de las picas de cocina de loza, se estilaba la fregadera monolítica que podemos ver. Una pieza cada vez más rara. La cocina de este mas era muy amplia, y contó con sus picas de loza también. La grifería es marca "el cántaro".

El ganado accedía al redil desde el camino delantero del mas atravesando éste túnel bajo la cocina y el comedor.

El redil y corrales son muy amplios, acordes con el número de bestias que se manejaban.

Recuentos grabados en el yeso, habituales también donde hubo ganado.

Quien tiene animales astados en casa, dicho sea con perdón, lo que le sobran son perchas.

Vemos aquí los grandes trulls de piedra para el aceite, no querais saber lo que puede llegar a pesar un recipiente de estos.

En lo más profundo de la casa encontramos una oscura bodega. De los toneles y botas nada más quedan los aros metálicos; los que se ven en la imagen tienen dos metros de diámetro como mínimo.

Cerca del mas vemos los restos de un pequeño oratorio.

Es una sencilla construcción rectangular con cubierta a dos aguas.

Sobre el altar vemos tres peanas, restos de un mueble y un pilar central de sostén.

La aspillera que vemos en la pared está orientada hacia la entrada del mas, de modo que se puede "estar en misa y repicando".

La flecha señala la ubicación de una ermita, sobre el monte que dió nombre al municipio.

Desde la ermita, a 938 metros, podemos ver abajo el Mas de Nicolau y el de Chías al fondo.

Poco queda ya de la ermita románica, por el momento desconocemos por completo su advocación.

Y esto es todo lo visto, tan sólo el Mas de Perat y el Nou se medio mantienen, los otros están en pleno abandono. No han pasado en vano 400 años, que se dice pronto.
Ya sabrán disculpar los propietarios mi entrometimiento, que ha sido con la mejor intención y sin ánimo alguno de causar molestia.

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Anexo:Mas de Chías 1969.

En Mayo de 1969, el señor José Luís Bruallas, escribió desde el Mas de Chías una carta a su amiga Maria Luisa Calvo, residente en la calle Concepción Melisa, en el madrileño barrio de Moratalaz. Dicha carta, sino se hizo copia, nunca llego a salir del Mas, pues la encontré yo mismo "ratoneando".
En élla, éste joven con 18 años cumplidos el 21 de Abril, le da noticias a su amiga de la fiesta que celebran unidos la gente de los Masos el 11 de Mayo. Reseña asimismo que el 1 de Mayo subieron a la ermita del monte Labazuy los de casa con el tractor, encontrándose en su cima más de 500 personas; luego fueron a bailar a un pueblo cercano chicos y chicas.
Cuenta a su amiga también éste joven, su deseo de aprender a conducir, pues tienen coche en casa...
El coche, aparcado frente al Mas de Chías no lo arrancaremos, pero(llamadme sentimental) quizá esta carta pueda llegar al fin a su destino, y que sepa la destinataria que su amigo no la olvidó.

domingo, 21 de marzo de 2010

Nadie en Castarlenas


Castarlenas culminó su despoblación en la década de los 70, sin carretera ni luz eléctrica, puede facilmente imaginarse la dureza de las condiciones de vida de sus pobladores. Su economía se basaba principalmente en el pastoreo y en la agricultura, siendo su principal producto el aceite de oliva. Se ven olivos rodeando el pueblo, en un abigarrado abancalamiento, muchos de ellos centenarios. La prensa de su molino puede verse actualmente en una plaza de Graus.
El hallazgo de moneda íbera en sus cercanías, nos habla de lo antiguo del poblamiento, y su iglesia se debió construir sobre el antiguo castillo, del que queda vestigio de su muro perimetral.

La abadía y Casa Maruja, se adosaban al templo hasta gran altura, la plaza se cerraba con dos bloques de grandes casas y un portal cubierto.

Entramos a la parte baja del pueblo por una estrecha calle.

Casa Maruja estaba completamente adosada a los pies del campanario, siendo su fachada una prolongación del muro que circunda la plaza. Nótese la decoración en yeso bajo el balcón,(y el soporte del mismo en ladrillo), superponiéndose al arco de entrada; fruto todo ello de la nueva moda, que "abría" la casa a la calle.

Cerca vemos Casa Sarraú, de tipología tardo-mudejar, remataba la casa un mirador en ladrillo de arquillos de rosca simple, construido con posterioridad a la casa original; canetes trabajados en forma de voluta, soportaban un rafe de madera muy volado.
Como en Casa Maruja, el balcón es una ventana rasgada; los dinteles decorados, siguen la moda al uso.

Algo más adelante, en el interior de varias casetas, podremos ver los silos excavados en la roca. De forma globular y con una profundidad aproximada de dos metros, su boca de aproximadamente 40 cm, muestra el rebaje para el encaje de la tapa.

Aquí vemos el muro que circunda la plaza; en el lado izquierdo de la imagen, puede verse una escalera de acceso tomada por la vegetación.

Desde aquí vemos asomar imponente la iglesia.

He vuelto atrás para entrar a la plaza por el portal; aquí vemos Casa Guardia, una de las casas principales, con su gran terraza.

Entrada al portal, sobre él, casa Guarné. A la derecha el muro de la abadía, y a la izquierda el de Casa Vidal

La ermita de San Mamés, era el oratorio privado de Casa Vidal, cuya entrada entrevemos a la izquierda. Sus propietarios poseían título de nobleza y era una de las familias más pudientes de la población.

Entrada de Casa Vidal, se aprecia en la fachada lo que debía ser el marco de un escudo nobiliario.

Entrada de Casa Guarné bajo el portal.

Vista del portal desde la plaza.

Vista de Casa Miquel, Casa Andrés y Casa Rivera en la plaza. Las casas eran de piedra, pero algunas se recrecieron con adobe. En general eran bastante voluminosas.

A la iglesia de San Pedro apóstol, accederemos por la entrada de la sacristía, situada en el ábside.

El interior es muy oscuro, vemos el coro al fondo y la entrada a la abadía.

El altar profanado, se cubría con una enorme losa de piedra.

Su nave única se divide en tres tramos cubiertos por bóvedas estrelladas. La nervadura de dichas bóvedas no es de piedra, sino de ladrillo aplantillado. Los arcos perpiaños son asimismo de ladrillo. Unicamente los muros exteriores del templo y el campanario son de piedra sillar.

Aquí se reseña la fecha del repintado interno: 1885.

Bóveda del coro.

Detalle de una capilla de las cuatro que posée.

Entrada de acceso desde la abadía.

La abadía ejercía de escuela y vivienda del maestro, en su interior encontramos éste dintel grabado.

Las bóvedas ofrecen un aspecto muy colorista, que no se aprecia totalmente debido a lo oscuro del interior.

Dos de las capillas, que se cubren asimismo con bóvedas de crucería.

Su portada renacentista, presenta un laborioso trabajo de la piedra, representando variadas figuras. Estuvo cubierta en su día por una bóveda de crucería y por un tejado más tarde, hoy desaparecido.


En la clave se reproducen las llaves, símbolo de San Pedro.

Camino del campanario, sobre el coro, se aprecia en las capillas el arco antiguo en piedra sillar, bajo el que se construye posteriormente con ladrillo la bóveda.

Por una escalera de caracol accedemos a la cubierta,remate claramente mudéjar, que se resuelve en ladrillo con mirador de arquillos de doble rosca. Dos impostas corridas los unen a nivel del antepecho y del arranque de los arcos. El alero crece sobre dos franjas de teja y ladrillo a soga.
Parte de la cubierta se ha venido abajo, dejando la bóveda del coro a la intemperie.


Desde aquí arriba podemos ver los silos en la roca y las casetas que los albergan. Estos silos se dan por lo común por "medievales", término difuso y confuso para estas construcciones, extendidas ampliamente por la provincia, y cuyo origen se pierde en el tiempo.

La bóveda del campanario, revela en uno de sus nervios la reconstrucción en ladrillo.

Las vistas son muy amplias desde el campanario, ya que el pueblo está alto. La entereza de la parroquial, acentúa todavía más la sensación de destrucción que ofrece el pueblo, que debió ser precioso en su tiempo.

Desde aquí arriba podemos ver también uno de los trulls que todavía se conservan. Yo creo que había alguno más al lado. Estos depósitos para el vino, solían ser de piedra o ladrillo, y se alicataron con el tiempo. Ocupaban por lo común el sótano de las casas, y disponían de una boca de llenado que daba a la calle.

Su diámetro es de tres metros aproximadamente, y su profundidad la ignoro, aunque debe estar entre 3 y 4 metros.

En una de sus casas puede verse todavía esta boca de horno. Y es que en estos pueblos aislados, uno se lo hacía todo o casi: el vino, el pan, el abrigo, la carne, la leche, el queso, la verdura, y en fin, lo necesario para lo que es basicamente vivir, esto es, sustentarse. Su regimen autárquico, cargado de dificultades, les daba una independencia, núnca bien ponderada.

Este es uno de los aljibes cercanos al pueblo, que cuenta con una escala de acceso.

Y este, completamente helado, está en la parte baja del pueblo junto a una casa.

Esta es una de las casas que mejor se conservan, Casa Viola, vamos a entrar en élla.

El centro de la casa era esta sala, a cuya derecha vemos la cocina.
El hogar en medio de dos bancos corridos, con las ventanas mirando a poniente. Es decir, cuando llega la noche, sin luz eléctrica, lámpara de carburo al canto, arrimarse al fuego, y ya estamos listos para hacer lo que sea, siempre que no precise energía eléctrica. Esta configuración de hogar-cocina es típica en muchos pueblos, las alcobas rodeaban esta sala.

Estas son las picas de la pequeña cocina, no hay grifo porque el agua se echa desde un cántaro, que se almacena con otros en una cantarera hundida en la pared.
Nótese en la imagen, al nivel de expolio que han llegado en estos pueblos: hasta las baldosillas de la cocina han sido arrancadas cuidadosamente. Por no hablar del expolio de tejas, causa fundamental del posterior derrumbe de las casas.

En la planta baja, aún pueden verse dos grandes botas; la viña era otro de los cultivos que no solía faltar en ningún pueblo.

Unos carteles a la entrada del pueblo, nos advierten del peligro de derrumbe, y prohiben expresamente el paso. Existe tambien un cartelón turístico con información acerca del pueblo, donde se nos dice entre otras cosas, que es propiedad de Antonio Samaranch, expresidente del COI, como si tal propietario le diera algún lustre al "coto".

La impresión que da el pueblo es triste, francamente, y el abandono de la iglesia por otro lado, muy lamentable. Vale la pena de todas maneras acercarse hasta aquí, el paraje es muy bonito y de una paz absoluta.

Más fotos e información sobre el pueblo en: Pueblos Deshabitados y en Despoblados de Huesca.