
No teman, no se han equivocado de blog. A pesar de no ser ni de lejos el tema, ni tampoco la época que solemos tratar, no podemos por menos que reseñar éste acontecimiento cultural al que no dudamos de calificar de primer orden, por buenas razones que iremos viendo.
Como a tenor del público parece que no se ha enterado mucha gente, diremos antes que nada que esto ha sucedido éste fin de semana en ARAGÓN, así, con acento en la ó.
En la Cuarta Edición del Encuentro de Reconstrucción Histórica
celebrada en Baldellou han participado más de 200 personas.(Éllos pagan, y el público no).
Como muy bien explican en la web uno de los grupos participantes, el grupo Leibstandarte: Se recrean hechos históricos de la manera más fidedigna posible, sin hacer apología política ni de ningún otro tipo, y sin glorificar en absoluto la guerra o el belicismo. (Cuya gloria suele ser la más funesta por otro lado).
Éste año se ha elegido recrear la operación Anvil Dragoon, 66 años después del desembarco de Normandía.
Los que me conocen saben que la guerra en general, y lo militar en particular, me producen sarpullido; pero en éste caso, no puedo decir más que me lo he pasado bomba(núnca mejor dicho).
Al entrar en el pueblo, me reciben dos soldados de camuflaje claro que me indican el aparcamiento; veo en segundo término varios zapadores de distintos países cavando y marcando el terreno, más allá, americanos en un jeep y varios oficiales alemanes con gorra de plato, botas altas y pantalones bombacho se acercan por el camino...es la guerra.
Para que nadie se lleve a engaño, debo aclarar que aquí no se "disfraza" nadie, esto no es el ejército de Pancho Villa, ni tampoco un carnaval. El uniforme representa a una nación y por eso se le honra, por lo que los "militares" actúan como tales, además con un verismo que estremece. Es justo que para que nos lo "creamos" nosotros, primero se lo crean éllos.Vemos aquí varios soldados en la plaza junto a un coche de época.

Las jornadas duran dos días, el primero pude ver los diferentes puestos de mando, cantina, y transmisiones de cada ejército. El despliegue de material militar de la época es apabullante; todo, desde una camilla a una ametralladora, y cientos de complementos de tipo bélico.
Los participantes han dado inestimable y amabilísima información a nuestros requerimientos, con lo que demuestran que no son "simples figurantes", sino que les gusta el tema, lo conocen y lo viven.
En los bajos del bar del pueblo, se celebra asímismo una feria de militaria, con amplia representación de objetos variados al uso.
Hay distintos carteles de guerra en varios idiomas repartidos por las calles.

Vemos aquí dos motos con sidecar de cada bando, así como una pequeña pieza de artillería.

Aquí vemos a varios oficiales de la Plana Mayor de las tropas españolas, entre éllos el Comandante "páter" y una sanitaria, que atendió amablemente(como todos los participantes)a los muchos que quisieron fotografiarla.
Como puede verse, el pueblo está literalmente "tomado".

Aparte de los uniformes "mayoritarios", podremos ver otros menos comunes pero del mismo periodo histórico, tanto masculinos como femeninos: sanitarios, de aviación, del desierto...en fin, sólo a ver uniformes distintos y sus matices ya hay entretenimiento.
Había momentos, sobre todo el primer día, en que me encontraba en las calles estrechas totalmente rodeado de gente uniformada, vaya que, si se me permite, el "raro" era yo...Daba hasta un poco de reparo verte entre tanta gente armada y con todo su equipo de guerra a cuestas.
Pero es que eso fue lo más bonito, la sensación de haber viajado en el tiempo, de haber hecho realidad la romántica fantasía infantil: un escenario bélico entre soldados "de verdad", donde como en las guerras de los niños nadie muere de veras y la sangre es de tomate.
Nótese en ésta formación, a la que el mando pasa revista, la lograda caracterización: como en el ejército "de verdad", los soldados presentan pelo y barba impecables, así como los uniformes, donde se aprecian los complementos que les dan un realismo impresionante.
La jornada de domingo, el ejército alemán hace una demostración de fuerza: Formados y desfilando desde su puesto, alcanzan la plaza. Se pasa lista, revista de policía y se condecora a alguno de los granaderos, se les arenga también hacia la próxima batalla.Durante el pase de revista, alguno sufre el "castigo" de la dura disciplina, siendo "condenado" a dar varias vueltas corriendo alrededor de sus compañeros. A pesar de que los discursos han sido en español, las órdenes a la tropa se dan en germano, y no precisamente en un tono amable, por lo que el realismo es brutal.


La tropa alemana se dirige hacia el centro del pueblo desfilando, en éste ejército hemos visto también varias mujeres.
Los oficiales los esperan firmes frente a la iglesia, aquí no se mueve ni una pestaña.
El acto finaliza con el saludo de los oficiales a la tropa que desfila hasta su puesto. Repito que el acto alemán es de un intenso realismo y está muy logrado, por lo que a nadie dejará indiferente. A pocas películas "de nazis" (como llamábamos de niños a aquellas donde aparecían alemanes), que hayamos visto, ver esto en directo nos pondrá la piel de gallina, de lo bien recreado que está.
Sábado tarde se disputa la batalla a las afueras del pueblo y domingo en el interior, digno colofón a todo lo que hemos visto. La batalla terminará de transportarnos definitivamente a un marco histórico que muchos no hemos vivido ni de lejos, y que aquí tendremos ocasión de conocer de manera directa, de mano de a quien le gusta.Recomiendo pues vivamente de cara al año que viene la visita a Baldellou, aunque no os importe la Segunda Guerra Mundial en absoluto, vivir por un tiempo en otra época aunque sea en tiempo de guerra, tiene un componente romántico que no os decepcionará.
Esto es la historia, muchacho, y lo demás son películas...

















